NOTICIAS (Ver todas)

noticias_imagenes
17-06-2020

CÁNCER DE MAMA

El cáncer de mama es un tipo de cáncer que se forma en las células de las mamas.

Después del cáncer de piel, el cáncer de mama es el tipo más común diagnosticado en mujeres en Estados Unidos. El cáncer de mama se puede producir tanto en hombres como en mujeres; sin embargo, es mucho más común en las mujeres.

El considerable apoyo para la concientización y el financiamiento de investigaciones sobre cáncer de mama ha ayudado a crear avances en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama. Las tasas de supervivencia del cáncer de mama han aumentado, y el número de muertes asociadas con esta enfermedad está disminuyendo constantemente, en gran medida debido a factores como la detección temprana, un nuevo enfoque de tratamiento personalizado y un mejor entendimiento de la enfermedad.

SINTOMAS

Entre los signos y síntomas del cáncer de mama se pueden incluir los siguientes:

  • Un bulto o engrosamiento en la mama que se siente diferente del tejido que la rodea.
  • Cambio de tamaño, forma o aspecto de una mama.
  • Cambios en la piel que se encuentra sobre la mama, como formación de hoyuelos.
  • La inversión reciente del pezón
  • Descamación, desprendimiento de la piel, formación de costras y pelado del área pigmentada de la piel que rodea el pezón (areola) o la piel de la mama
  • Enrojecimiento o pequeños orificios en la piel que se encuentra sobre tu mama, como la piel de una naranja.

Causas

Los médicos saben que el cáncer de mama ocurre cuando algunas células mamarias comienzan a crecer de manera anormal. Estas células se dividen más rápido que las células saludables y continúan acumulándose, formando un bulto o masa. Las células pueden diseminarse (hacer metástasis) por la mama hasta los ganglios linfáticos o a otras partes del cuerpo.

El cáncer de mama suele comenzar en las células en los conductos que producen leche (carcinoma ductal invasivo). El cáncer de mama también puede comenzar en el tejido glandular denominado lóbulo (carcinoma lobular invasivo) o en otras células o tejido dentro de la mama.

Los investigadores han identificado factores relacionados con las hormonas, el estilo de vida y el entorno que pueden aumentar tu riesgo de desarrollar cáncer. Sin embargo, no se sabe con exactitud por qué algunas personas que no presentan ningún factor de riesgo desarrollan cáncer y otras personas con factores de riesgo nunca lo desarrollan. Es posible que el cáncer de mama se produzca por una interacción compleja entre tu composición genética y tu entorno.

Cáncer de mama heredado

Los médicos estiman que aproximadamente entre 5 % y 10 % de los cánceres de mama se relacionan con mutaciones genéticas heredadas.

Se han identificado muchos genes mutados heredados que pueden aumentar la posibilidad de cáncer de mama. Los más conocidos son el gen del cáncer de mama 1 (BRCA1) y el gen del cáncer de mama 2 (BRCA2), que aumentan significativamente el riesgo de cáncer de mama y de ovario.

Si tienes un antecedente familiar fuerte de cáncer de mama u otros cánceres, tu médico puede recomendar un análisis de sangre para ayudar a identificar mutaciones específicas del BRCA u otros genes hereditarios en tu familia.

Considera solicitar a tu médico una remisión a un asesor genético, quien puede revisar tu antecedente médico familiar. Un asesor genético también puede analizar los beneficios, los riesgos y las limitaciones de las pruebas genéticas para ayudarte a tomar decisiones compartidas.

Factores de riesgo

Un factor de riesgo de cáncer de mama es cualquier cosa que te hace más propensa a tener cáncer de mama. Pero el hecho de tener uno o incluso varios factores de riesgo de cáncer de mama no necesariamente significa que contraerás cáncer de mama. Muchas mujeres que contraen cáncer de mama no presentan otros factores de riesgo que el simple hecho de ser mujer.

Los factores asociados a un mayor riesgo de contraer cáncer de mama son los siguientes:

  • Ser mujer. Las mujeres son mucho más propensas que los hombres a contraer cáncer de mama.
  • Edad avanzada. El riesgo de contraer cáncer de mama aumenta a medida que envejeces.
  • Antecedentes personales de afecciones mamarias. Si te has sometido a una biopsia de mama en la cual se detectó un carcinoma lobulillar in situ o una hiperplasia atípica de mama, tienes alto riesgo de contraer cáncer de mama.
  • Antecedentes personales de cáncer de mama. Si tuviste cáncer en una mama, tu riesgo de contraer cáncer en la otra mama es mayor.
  • Antecedentes familiares de cáncer de mama. Si a tu madre, hermana o hija se le diagnosticó cáncer de mama, particularmente a temprana edad, tu riesgo de contraer cáncer de mama es mayor. De todas maneras, la mayoría de las personas a las que se les diagnostica cáncer de mama no tienen antecedentes familiares de la enfermedad.
  • Genes hereditarios que aumentan el riesgo de contraer cáncer. Ciertas mutaciones genéticas que aumentan el riesgo de contraer cáncer de mama pueden transmitirse de padres a hijos. Las mutaciones genéticas más conocidas se conocen como «BRCA1» y «BRCA2». Estos genes pueden aumentar en gran medida tu riesgo de contraer cáncer de mama y otros tipos de cáncer, pero no logran que el cáncer sea inevitable.
  • Exposición a la radiación. Si recibiste tratamientos con radiación en el tórax en la niñez o en las primeras etapas de la adultez, tus probabilidades de contraer cáncer de mama son mayores.
  • Obesidad. Ser obeso aumenta el riesgo de contraer cáncer de mama.
  • Tener tu primera menstruación a una edad temprana. Tener tu primera menstruación antes de los 12 años aumenta el riesgo de contraer cáncer de mama.
  • Comenzar la menopausia a una edad mayor. Si en tu caso la menopausia comenzó a una edad mayor, tienes más probabilidades de contraer cáncer de mama.
  • Tener tu primer hijo a una edad mayor. Las mujeres que tienen su primer hijo después de los 30 años pueden correr un riesgo mayor de contraer cáncer de mama.
  • Nunca has estado embarazada. Las mujeres que nunca estuvieron embarazadas tienen un mayor riesgo de contraer cáncer de mama que las mujeres que tuvieron uno o más embarazos.
  • Terapia hormonal posmenopáusica. Las mujeres que toman medicamentos de una terapia hormonal que combinan estrógeno y progesterona para tratar los signos y síntomas de la menopausia tienen un mayor riesgo de contraer cáncer de mama. El riesgo de contraer cáncer de mama disminuye cuando las mujeres dejan de tomar estos medicamentos.
  • Consumir alcohol. El consumo de alcohol aumenta el riesgo de contraer cáncer de mama.

Prevención

Reducción del riesgo de cáncer de mama en las mujeres con riesgo promedio

Realizar cambios en tu vida cotidiana puede ayudar a reducir tu riesgo de tener cáncer de mama. Intenta lo siguiente:

  • Consulta a tu médico sobre los análisis de detección del cáncer de mama. Habla con tu médico acerca de cuándo comenzar los exámenes y los análisis de detección del cáncer de mama, como los exámenes clínicos de las mamas y las mamografías.

    Habla con tu médico sobre los beneficios y los riesgos de los análisis de detección. Juntos podrán decidir cuáles son las estrategias de detección del cáncer de mama más adecuadas para ti.

  • Familiarízate con tus mamas a través del autoexamen para tomar conciencia sobre el cáncer de mama. Las mujeres pueden elegir familiarizarse con sus mamas mediante la revisión esporádica de sus mamas durante un autoexamen para la toma de conciencia sobre el cáncer de mama. Si notas algún cambio, bultos u otros signos inusuales en tus mamas, habla de inmediato con tu médico.

    Tomar conciencia sobre el cáncer de mama no puede prevenir esta enfermedad, pero sí ayudarte a que comprendas mejor los cambios normales que atraviesan tus mamas, así como a identificar los signos y los síntomas inusuales.

  • Si bebes alcohol, hazlo con moderación. Limita la cantidad de alcohol que bebes a no más de una copa al día, si eliges beber.
  • Haz ejercicio la mayoría de los días de la semana. Intenta hacer por lo menos 30 minutos de ejercicios la mayoría de los días de la semana. Si no has realizado mucha actividad física últimamente, pregúntale a tu médico si puedes ejercitarte y comienza lentamente.
  • Limita la terapia hormonal posmenopáusica. La terapia hormonal combinada puede aumentar el riesgo de tener cáncer de mama. Habla con el médico acerca de los riesgos y beneficios de la terapia hormonal.

    Algunas mujeres experimentan signos y síntomas molestos durante la menopausia y, para esas mujeres, puede ser aceptable asumir el mayor riesgo de cáncer de mama a fin de aliviar los signos y síntomas de la menopausia.

    Para reducir el riesgo de cáncer de mama, utiliza la dosis de terapia hormonal más baja posible durante el período más corto posible.

  • Mantén un peso saludable. Si tienes un peso saludable, trabaja para mantenerlo. Si necesitas adelgazar, consúltale a tu médico sobre las estrategias saludables para lograrlo. Reduce la cantidad de calorías que consumes a diario y aumenta lentamente la cantidad de actividad física.
  • Elige una dieta saludable. Las mujeres que comen una dieta mediterránea complementada con aceite de oliva extra virgen y una mezcla de frutos secos pueden tener un riesgo menor de desarrollar cáncer de mama. La dieta mediterránea se centra principalmente en los alimentos de origen vegetal, como las frutas y los vegetales, los cereales integrales, las legumbres y los frutos secos. Las personas que siguen la dieta mediterránea eligen las grasas saludables, como el aceite de oliva, en lugar de la mantequilla, y el pescado en lugar de la carne roja.

Reducción del riesgo de cáncer de mama en las mujeres con alto riesgo

Si el médico evaluó tus antecedentes familiares y determinó que presentas otros factores, como una enfermedad mamaria precancerosa, que aumentan tu riesgo de tener cáncer de mama, puedes hablar sobre las opciones para reducir el riesgo, entre ellas, las siguientes:

  • Medicamentos preventivos (quimioprofilaxis). Los medicamentos inhibidores del estrógeno, como los moduladores selectivos de los receptores de estrógeno y los inhibidores de la aromatasa, reducen el riesgo de cáncer de mama en las mujeres que presentan un riesgo alto de contraer la enfermedad.

    Estos medicamentos conllevan un riesgo de causar efectos secundarios, de modo que los médicos los reservan para las mujeres con un riesgo muy alto de tener cáncer de mama. Habla con tu médico sobre los beneficios y los riesgos.

  • Cirugía preventiva. Las mujeres con un riesgo muy alto de tener cáncer de mama pueden optar por la extirpación quirúrgica de sus mamas sanas (mastectomía profiláctica). También, por la extirpación de sus ovarios sanos (ooforectomía profiláctica) para reducir el riesgo de tener cáncer de mama y de ovario.

https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/breast-cancer/symptoms-causes/syc-20352470#dialogId25531978

noticias_imagenes
17-06-2020

¿POR QUÉ LAS MUJERES RESISTEN MEJOR LA COVID-19?

En las últimas semanas hemos escuchado que el coronavirus SARS-CoV-2 afecta más a los hombres que a las mujeres. Las explicaciones dadas suelen apuntar a diferencias biológicas, aunque en ocasiones con cierta confusión. Intentemos clarificar el asunto.

Los humanos tenemos 23 pares de cromosomas en cada una de nuestras células. 22 de ellos se condensan –empaquetan– durante la división celular. La otra pareja, que determina el sexo, es XX cuando corresponde a las mujeres y XY cuando lo es a los hombres.

Los cromosomas se descondensan, total o parcialmente, después de la división, ya que un cromosoma condensado no puede ser copiado a ARN y expresar proteínas. Es decir, está inactivo.

La presencia de dos X en las mujeres intrigó durante mucho tiempo a los investigadores, ya que para ese cromosoma tendrían el doble de genes que los hombres, algo que suele ser un problema a nivel biológico. Debía existir algún mecanismo de compensación para que la cantidad de genes expresados por los dos sexos fuera el mismo.

Todo pareció aclararse con el descubrimiento de una estructura densa en el núcleo de las células que no están en división. Esta, denominada corpúsculo de Barr, era uno de los cromosomas X femeninos, aparentemente condensado de por vida.

¿Qué tiene esto que ver con el coronavirus?

Uno de los mecanismos que emplea el SARS-CoV-2 para entrar en nuestras células consiste en la interacción con la proteína ACE2. ¿Adivinan dónde está el gen que la codifica? Efectivamente, en el cromosoma X.

Surge entonces una pregunta: si hombres y mujeres tenemos la misma cantidad de ACE2, ¿por qué las infecciones en varones son más numerosas? Se ha publicado que las mujeres tienen el doble de ACE2 porque tienen dos cromosomas X. Pero, ¿no hemos dicho que no es así? Se afirma también que el ACE2 tiene un efecto antiinflamatorio, por lo que las mujeres se encontrarían protegidas mientras que los varones, especialmente los de edad avanzada, con menos receptor, tendrían más riesgo: aun infectándose menos, no estarían tan bien protegidos.

Demasiado mensaje aparentemente contradictorio.

Para empezar, la disminución de ACE2 con la edad es algo que solo se ha comprobado en ratas. Imaginemos, sin embargo, que es así. Es evidente, a la vista de la experiencia reciente, que las personas de más edad se infectan con mayor gravedad. La explicación más plausible sería que la unión del virus al receptor inhibiría la habitual función antiinflamatoria y vasodilatadora que tiene el ACE2.

El equilibrio entre las proteínas ACE2 y ACE (proinflamatoria) se rompería a favor de esta última al estar la primera ocupada, unida al coronavirus. Esta ruptura del equilibrio a favor de la inflamación, que ocurriría tanto en mayores como en jóvenes, sería especialmente dañina para los ancianos y personas con patologías previas.

Pero, ¿y la mayor incidencia en varones? Pronto quedó en evidencia que, en contra de lo esperado, no todo el cromosoma X permanece silenciado. De los más de 600 genes que contiene, algo mas de la mitad no se expresa nunca. Sorprendentemente el resto sí lo hace, de manera habitual o esporádica.

Lo importante en esta historia es que el receptor ACE2 es de los que se expresan siempre y, además, lo hace junto a algunos genes relacionados con la defensa inmune. Efectivamente, el cromosoma X contiene más genes relacionados con nuestro sistema inmune que ningún otro.

Esto es una ventaja para los individuos con dos cromosomas X, aunque también tiene su lado negativo: las mujeres tienen más tendencia a sufrir enfermedades autoinmunes, aquellas en las que atacamos a nuestras propias células, que los hombres.

Un misterio todavía por resolver

No hay aún una respuesta definitiva para explicar por qué los hombres sufren más la COVID-19, pero podemos apuntar a varias causas. La primera es que el ACE2 puede no ser la única proteína con función receptora del virus.

La segunda, que no es cierto que los hombres tengan menos receptores. Tienen menos copias del gen, pero hay tejidos masculinos donde se expresa más proteína ACE2 que en las mujeres. Una cosa es tener un gen y otra expresarlo. Uno de los elementos reguladores de la misma son las hormonas. Efectivamente, se ha descubierto que la expresión de ACE2 depende más de la ausencia de estradiol que del número de cromosomas X. Así, se ha comprobado en ratones que los machos tienen más posibilidades de infectarse que las hembras, pero dichas posibilidades se igualan al inhibir los estrógenos de estas, lo que ha llevado a que se estén realizando ensayos clínicos suministrando estrógenos a varones.

¿Y qué ocurre con las mujeres posmenopáusicas? Ellas también sufren menos por el virus que los hombres de su misma edad y, sin embargo, sus niveles hormonales son bajos. La explicación aquí residiría en la expresión de sus más numerosos genes relacionados con la defensa inmune.

En definitiva, sin obviar otros aspectos como hábitos de vida más saludables, todo indica que las hormonas y un número superior de genes activos ligados al cromosoma X proporciona a las mujeres una mayor protección y capacidad de respuesta frente a esta y otras patologías.

 

noticias_imagenes
17-06-2020

LOS SÍNTOMAS NEUROLÓGICOS DEL COVID-19

La COVID-19 no es solo una enfermedad respiratoria. Durante los meses que los investigadores y médicos llevan estudiando el coronavirus SARS-CoV-2 (tanto en el laboratorio como su evolución en los pacientes) hemos descubierto que, en casos críticos, puede afectar a muchos órganos del cuerpo. Uno de los retos más incipientes en el estudio de la COVID-19 es cuáles son sus consecuencias a nivel neurológico. Imágenes de resonancia magnética ya han mostrado el efecto del virus en el cerebro, provocando un fenómeno llamado neurotropismo (habilidad de invadir y vivir en tejido nervioso), que también desarrollan otros virus, como el del sarampión o el de la varicela zóster. 

Ahora, una nueva investigación viene a confirmar que la COVID-19 representa una potencial amenaza para todo el sistema nervioso, y que los síntomas neurológicos pueden manifestarse antes incluso que los síntomas clásicos, que llevan meses asociándose con la COVID-19, como la tos o la fiebre. Por síntomas neurológicos entendemos dolor de cabeza, mareos, disminución del estado de alerta, dificultad para concentrarse, trastornos del olfato y del gusto, convulsiones, derrames cerebrales, debilidad y dolor muscular. 

Los resultados de la investigación, publicada en la revista Annals of Neurology por un grupo de científicos del Instituto de Medicina Northwestern, muestran que alrededor de la mitad de los pacientes hospitalizados tienen síntomas de este tipo. 

¿Cómo afecta la COVID-19 al sistema nervioso? 

Hay muchas maneras diferentes en que la COVID-19 puede causar disfunción neurológica. Los investigadores describen cómo la enfermedad puede afectar todo el sistema nervioso, incluido el cerebro, la médula espinal y los nervios, así como los músculos. En casos muy graves, y debido a que esta enfermedad puede afectar múltiples órganos (pulmón, riñón, corazón), el cerebro también puede sufrir falta de oxigenación o trastornos de coagulación que pueden conducir a accidentes cerebrovasculares isquémicos o hemorrágicos. Además, el virus puede causar infección directa del cerebro y las meninges. Por último, la reacción del sistema inmune a la infección puede causar una inflamación que puede dañar el cerebro y los nervios. 

Esta comprensión es clave, no solo para dirigir el tratamiento clínico apropiado, sino también para diagnosticar precozmente y de manera efectiva un caso de COVID-19: alrededor del 45% de los casos son asintomáticos; o puede que estos no solo sean casos invisibles, sino que sean infradiagnósticos (casos que no se diagnostican como lo que son o que se pasan por alto como una patología muy leve). 

Uno de los autores principales y profesor de neurología en la Facultad de medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, el Dr. Igor Koralnik, lo explica así: “Es importante que el público en general y los médicos estén conscientes de esto, porque una infección por SARS-COV-2 puede presentarse con síntomas neurológicos antes de que se presente fiebre, tos o problemas respiratorios". 

Koralnik y sus compañeros comenzaron un análisis retrospectivo de todos los pacientes con COVID-19 hospitalizados en el Hospital Northwestern Medicine para determinar la frecuencia y el tipo de complicaciones neurológicas, así como la respuesta al tratamiento. 

Su trabajo describe las diferentes afecciones neurológicas que pueden ocurrir en pacientes con COVID-19 y cómo diagnosticarlas, así como los posibles mecanismos patogénicos. Aunque el conocimiento sobre el resultado a largo plazo de las manifestaciones neurológicas de COVID-19 es limitado, estos estudios proporcionarán la base sobre cómo diagnosticar, manejar y tratar las muchas manifestaciones neurológicas que causa este coronavirus. 

 

 

Calle 60 #329 B entre 35 y Av. Colón.

Mérida Yucatán México

CP 97000

Tel. (999) 920 40 40

cemsureste@cemsureste.com

Mensaje enviado correctamente
Ocurrió un problema con el servidor. Inténtalo más tarde.