Primeros auxlios son los cuidados inmediatos, adecuados y provisionales prestados a las personas accidentadas o con enfermedad antes de ser atendidos en un centro asistencial.
Con el objetivo de:

a. Conservar la vida.
b. Evitar complicaciones físicas y sicológicas.
c. Ayudar a la recuperación.
d. Asegurar el traslado del accidentados a un centro asistencial.

Ante un accidente que requiere la atención de primeros auxilios, usted como auxiliador debe recordar las siguientes normas:

Respiración boca a boca
Respiración boca a boca para niños

Masaje cardiaco
Ahogamiento
Electrocución
Cuerpos extraños

Maniobra de Heimlich Método de Mofenson
Fracturas, esguinces, luxaciones
Cómo hacer un vendaje
Quemaduras
Intoxicaciones
Mordeduras
  • Actúe si tiene seguridad de lo que va ha hacer, si duda, es preferible no hacer nada, porque es probable que el auxilio que preste no sea adecuado y que contribuya a agravar al lesionado.
  • Conserve la tranquilidad para actuar con serenidad y rapidez, esto da confianza al lesionado y a sus acompañantes. Además contribuye a la ejecución correcta y oportuna de las técnicas y procedimientos necesarios para prestar un primer auxilio.
  • De su actitud depende la vida de los heridos; evite el pánico.
  • No se retire del lado de la víctima; si está solo, solicite la ayuda necesaria (elementos, transporte, etc.)
 

 

Respiración boca a boca
El boca a boca se practica cuando la víctima de un accidente o de un mareo no respira.

Cuando un apersona esta inconsciente, no responde a preguntas ni a estímulos. En este caso, es preciso comprobar la respiración.
Para ello, se coloca la oreja o la mejilla del socorrista ante sus labios para percibir el aliento de su espiración. Se observan los movimientos de inspiracióny espiración del pecho y el abdomen. Si no se percibe nada, puede afirmarse que el paciente está en situación de Paro Respiratorio.
Entonces hay que efectuar la respiración el boca a boca.

¿Cómo hacerlo?
- Acostar a la víctima boca arriba sobre una superficie dura y quitar todo lo que pueda moléstale para respirar.
- Arrodillarse cerca de ella; con dos dedos cubiertos por un pañuelo limpio, extraer de la boca cualquier cuerpo extraño que pueda impedir el paso del aire.(1)
- Bascular suavemente la cabeza hacia atrás para facilitar el paso del aire. Pinzar la nariz con la mano. Con la otra, sostener la nuca o estirar del mentón hacia arriba para despejar la laringe. (2)
- Inspirar profundamente, poner la boca sobre la de la víctima y soplar; al hacer esto el pecho debe elevarse. (3)
- Levantarse para inspirar y comprobar que el pecho desciende.(4)
- Realizar 15 insuflaciones por minuto, hasta que la víctima haya recuperado la respiración espontánea (5)
- Al termino del primer minuto, se debe comprobar el pulso en base del cuello (que es la parte por donde circula la arteria carótida). Si no se percibe practicar el masaje cardiaco, hasta que la víctima recupere la respiración espontánea.

 
Boca a boca en los niños  

La técnica para los niños menores de 8 años es similar, pero en este caso la boca del socorrista cubre a la vez boca y la nariz del niño; la entrada de aire debe ser más suave, con soplos pequeños y a un ritmo más rápido.

  • Hay que realizar 35 insuflaciones por minuto en los lactantes de 1 año de edad,
  • 25 insuflaciones en los niños entre 1 y 4 años
  • 20 insuflaciones en los de 4 a 8 años
  • 18 insuflaciones en los niños mayores de 8 años.
 
 
Masaje cardíaco  
Se practica cuando la víctima sufre un parao cardíaco: no reacciona, no respira y no tiene pulso.

Toma el pulso permite determinar la frecuencia cardiaca, es decir, permite saber qué ritmo late el corazón. El pulso puede detectarse en la muñeca (arteria radial) o en la base del cuello (arteria carótida). La frecuencia media del pulso en el adulto es de 50 a 90 latidos por minuto; en el niño menor de 1 año, es de 120.
¿Cómo hacerlo?  

El masaje cardíaco consiste en comprimir el tórax de forma que la sangre que se encuentra en el corazón es expulsada hacia los vasos sanguíneos.

  • Acostar a la víctima boca arriba sobre superficie dura descubrir el tórax.
  • Realizar primero 2 insuflaciones mediante el boca a boca, para oxigenar la sangre, y después comprobar si existe pulso.
  • Identificar el esternón en el pecho (hueso largo y plano al que están unidas las costillas, y detrás del cual se halla el corazón). Está situado en medio de la línea que une los pezones.
  • Colocar las manos una sobre otra en la mitad inferior del esternón; extender los brazos verticalmente para transmitir el peso del cuerpo sobre el esternón.
  • Aplicar 15 presiones breves con un cadencia de 80 a 100 por minuto. El esternón debe hundirse 3 o 4 cm .
  • Volver a realizar 2 insuflaciones, mediante el boca a boca.
  • Después de cada serie de 15 presiones, insuflar 2 veces; tomar el pulso en la base del cuello cada 2 minutos. Si hay dos socorristas, alternar 1 insuflación cada 5 presiones.
  • Cuando reaparezca el pulso, suspender el masaje cardíaco y proseguir con el boca a boca, hasta que la víctima recupere la respiración espontánea normal.
  • A continuación colocarla en la posición lateral de seguridad.
Masaje cardíaco en niños  


El principio es el mismo para los niños mayores de 2 años, pero puede efectuarse con una sola mano.
En los menores de 2 años la presión se aplica con los dos pulgares juntos o puestos uno sobre otro sobre el esternón y con las palmas de las manos abrazando por detrás el tórax del niño.

  • La insuflaciones cada 15 presiones, pero éstas son más rápidas. Se aplican 120 presiones por minuto para un niño menor de 1 año.
  • 100 presiones para un niño de 1 a 4 años.
  • 80 presiones para los niños de 4 a 12 años

La presión debe permitir hundir el esternón de 1.5 a 2 cm . El pulso se comprueba cada 2 minutos. Cuando vuelve a aparecer, se continúa con el boca a boca-nariz hasta que la victima recupera la respiración normal.

 
Ahogamiento
 

Suele ser el resultado de una penetración brusca y abundante de agua en las vías respiratorias, lo que da lugar a asfixia. La victima debe estar acostada sobre una superficie dura; hay que eliminar de su boca cualquier cuerpo extraño y debe comprobarse el pulso y la respiración. En caso de para respiratorio, practicar el boca a boca y en caso de para cardiaco, efectuar el masaje cardíaco asociado con el boca a boca.

Cuando el ahogado recupera la respiración normal, se le coloca en la posición lateral de seguridad, se le quita la ropa mojada y se cubre con ropa de abrigo. La victima debe ser hospitalizada durante 24 horas.
 
Electrocución  

Salvo en los casos poco importantes, cualquier descarga eléctrica da lugar a una pérdida de la conciencia. La extensión de las lesiones depende de la fuerza y del tipo de corriente recibido.

Si la corriente atraviesa el sistema nervioso, puede provocar un paro respiratorio o cardíaco.

No hay que tocar nunca a un electrocutado sin haber desconectado la toma de corriente implicada o sin haber hecho saltar el diferencial.

 

 
Cuerpos extraños  


Un cuerpo extraño es un objeto que se encuentra indebidamente en un orificio o conducto del organismo.

Ese tipo de accidente es muy frecuente y afecta sobre todo a niños de 6 meses a 6 años de edad. Los cuerpos extraños suelen ser frutos secos, bolas, piedras, fragmentos de juguetes, o bolígrafos y de otros objetos que pueden separarse en trozos pequeños. Según la localización y la naturaleza del objeto, el riesgo es más o menos importante.

Niños y frutos secos

Antes de la edad de los 4 años, el 75 % de los cuerpos extraños son frutos secos: los de menor tamaño son responsables del 50% de los casos de cuerpos extraños inhalados. Hay que mantener siempre fuera del alcance de los niños pequeños almendras, cueces, pasas, avellanas y otros tipos de frutos secos de tamaño similar.
Vías digestivas  

Esta localización es el caso más frecuente de accidentes debido a la penetración de un cuerpo extraño en el organismo.
Cuando el objeto que se ha tragado es de pequeño tamaño y no es tóxico ni cortante, circula por el tubo digestivo sin provocar lesione. Se elimina en las heces al cabo de 24 o 48 horas. La ingestión de pan o de alimentos ricos en fibra, que recubren el cuerpo extraño, facilita su paso por el intestino.
Un cuerpo extraño punzante o cortante (aguja, espina de pescado, trozo de cristal) requiere efectuar radiografías o, incluso un endoscopia, para seguir su progresión. De este modo se comprueba que no perfora las paredes de los tejidos que atraviesan de los tejidos que atraviesa; en ocasiones, debe extraerse.
La ingestión de las pequeñas pilas de botón utilizadas en los relojes y en los juguetes precisa una hospitalización inmediata y una endoscopia, ya que, bajo los efectos de los jugos digestivos, estas pilas pueden liberar productos tóxicos.


Vías respiratorias  



Se habla de cuerpo extraños "inhalado" cuando el objeto se dirige hacia los pulmones, en lugar de dirigirse hacia el estómago. Según el tamaño del objetivo y el lugar donde se fija, los síntomas que produce y los pasos que hay que seguir para la extracción del mismo son diferentes.

  • La cara de la víctima está colorada, tose con fuerza y respira ruidosamente.
  • El objeto ha pasado por las cuerdas vocales y se ha quedado atascado en los bronquios.
  • No existe peligro inmediato. Hay que esperar que la tos se calme (en general, al cabo de algunos minutos) y, si la víctima no consigue expulsar el objeto, hay que mantenerla sentada y pedir ayuda especializada.
  • No hay que suspenderla por los pies ni hacerla vomitar, par evitar el riesgo de asfixia. Generalmente, el objeto atascado debe extraerse mediante broncoscopio, con anestesia general.
  • La cara de la víctima está azul, sus ojos parecen extraviados y no consigue recuperar la respiración. Estos accidentes son infrecuentes y son el resultado de la obstrucción de la laringe por un objeto.
  • La víctima se encuentra en estado de asfixia y la urgencia es extrema. El cuerpo extraño debe ser expulsado mediante la maniobra de Heimlich o, en los niños menores de 5 años, mediante el método de Mofenson.

 
Maniobra de Heimlich
Método de Mofenson

Colocarse detrás del adulto o del niño, y rodearle la cintura. Aplicar un puño cerrado en la boca del estómago (por encima del ombligo, justo debajo de las costillas); situar la otra mano sobre el puño. Apretar bruscamente las manos y los brazos contra uno mismo y ligeramente hacia arriba. Esta presión permitirá expulsar el aire de los pulmones hacia la tráquea y desplazar el cuerpo extraño atascado en la garganta, para eliminarlo por la boca.

Esta maniobra puede repetirse varias veces, si es preciso.

Colocar el pecho del niño sobre el muslo del socorrista en posición horizontal, y dejar que la cabeza cuelgue sobre la rodilla del socorrista, para permitir la evacuación del cuerpo extraño. Efectuar 4 golpes suaves, con la mano plana, entre los omóplatos. Repetir esta maniobra varias veces si es necesario. S el cuerpo extraño no se expulsa, hay que intentar la maniobra de Heimlich con precaución.

 

 

 
Cuerpos extraños en los ojos u oídos

Ojos
 


Las motas de polvo o granos de arena so los cuerpos extraños más habituales en los ojos; se adhieren a la superficie del globo ocular o se esconden bajo el párpado. S quitan con la punta de un pañuelo limpio y húmedo (se hacen resbalar hacia el exterior del ojo). O vertiendo unas gotas de surero fisiológico. Después de la extracción, hay que lavar abundantemente el ojo con agua corriente.
Cuando el cuerpo extraño está situado en el iris, se encuentra fijado en la córnea o se halla hundido en el globo ocular, no hay que intentar retíralo, ya que el riesgo de infección o perforación es muy alto. Para limitar los movimientos oculares, debe cubrirse el ojo con una compresa de gasa.
Dirigirse a un oftalmólogo o a un servicio de urgencias para proceder a la extracción del cuerpo extraño.


Oídos
 

La presencia de un cuerpo extraño en el oído se manifiesta mediante dolor y hemorragia en el oído. El objeto introducido debe ser retirado urgentemente por un médico, para que no se lesione el tímpano. La extracción se efectúa mediante el lavado del oído.


 
Fracturas, luxaciones y esguinces  


Las lesiones de los huesos, articulaciones o ligamentos son habituales y pueden resultar muy dolorosas.
Ante una persona herida, se impedirá todo movimiento en el lugar de la lesión, para evitar que ésta se agrave.

Fractura  


Un hueso puede romperse cuando recibe un golpe directo muy fuerte o cuando sufre una tensión muy intensa. Puede fracturarse directamente en el punto de impacto (dedo roto por un golpe de martillo) o indirectamente, por transmisión de la fuerza al hueso (torsión de la pierna que produce una fractura de tibia). Las fracturas se clasifican en abiertas (hay una herida que deja ver la fractura) o cerradas (la piel está intacta).


Los síntomas de una fractura son; dolor intenso, imposibilidad de realizar algunos movimientos, hematoma y, en ocasiones, de un estado de stock: la víctima está pálida y mareada, presenta el pulso y la respiración acelerados y puede desvanecerse. La victima debe ser trasladada al hospital por personal especializado en el transporte de heridos.

Si la fractura es abierta, es fundamental prevenir la infección y la hemorragia. Se cubre la fractura con varias compresas de gasa estériles, que se sujetan con un vendaje, y se inmoviliza la extremidad.
El herido se queja de dolor en la espalda, el cuello, la pelvis o cadera, hay que dejarlo en la posición que le resulta más confortable. Sobre todo, no hay que moverlo. Debe respetarse la rectitud del eje cabeza-cuello-tronco; se inmovilizará al herido con mantas enrolladas en ambos lados del tronco, la pelvis o el cuello. Mientras se espera la llegada de personal especializado, se cubrirá a la víctima y se controlará la respiración y el pulso.
Si la fractura es de una extremidad, ésta debe inmovilizarse siempre en la posición en que se encuentra (con ropa, periódicos, telas enrolladas), así como las articulaciones por encima y por debajo, con ayuda de un cabestrillo o bien un objeto rígido y alargado (férula o entablillado).

No hay que darle comida ni bebida a un herido, ya que, en caso de intervención quirúrgica, debe estar en ayunas.
 
Compresa fría
Férula

La compresa fría debe emplearse exclusivamente en las lesiones internas sin herida superficial: esguinces, contusiones, hematomas. Reduce la hinchazón (edema) de la zona y alivia el dolor. Se empapa u paño en agua helada, se escurre y se aplica sobre la herida.
El paño se irá enfriando periódicamente hasta que desaparezca el dolor y el edema. También puede utilizarse una bolsa de plástico o un guante de plástico o de goma, con bubitos de hielo en su interior.




Para inmovilizar la extremidad herida, puede servir cualquier objeto rígido (férula), como una tabla de madera, una regla o un esquí.
El único requisito es que sea lo bastante largo para llegar más allá de las articulaciones situadas por encima y por debajo de la fractura, y que quede bien sujeto mediante una venda enrollada alrededor de la extremidad. Para una herida en la pierna o en un dedo, es preferible emplear la técnica de la férula corporal, que utiliza la extremidad sana como férula. Las dos extremidades se ponen una al lado de la otra, se intercala un relleno y se envuelven con una venda que se anuda al lado.


 
Luxación

Se produce cuando dos extremos óseos de una articulación se desvían y se pierde el contacto entre ellos. Las articulaciones luxadas con más frecuencia son las de las extremidades superiores: hombro, codo, dedos. Los síntomas son: dolor intenso y deformidad de la articulación afectada. Una luxación puede ir acompañada de una fractura.
Si no se tiene experiencia, no hay que intentar jamás volver a colocar en su sitio la articulación dislocada, ya que esta maniobra, cuando se hace mal o de forma brusca, puede lesionar los tejidos que se encuentran alrededor de la articulación. Es importante quitar las joyas, o cualquier otro objeto que pueda producir compresión, antes de que se produzca una hinchazón de la extremidad. Hay que inmovilizar la articulación luxada en su posición por medio de un cabestrillo fijando el brazo contra el tórax, si se trata del hombre o del codo o por medio de una férula, si se trata de un dedo.
 
Esguince


Se debe a una distensión violenta de los ligamentos (tejidos que envuelven las articulaciones), que pueden estar simplemente distendidos (esguince leve), o rotos (esguince grave). El esguince se manifiesta por una hinchazón dolorosa de la articulación, que aumenta al intentar moverla.

Hay que instalar al herido lo más confortable posible y pedir ayuda. S el esguince se ha producido recientemente, se aconseja colocar una compresa fría sobre la lesión hasta que desaparece el dolor. Después, se inmoviliza la articulación con un vendaje elástico o con un vendaje clásico.
Cómo hacer un vendaje


El vendaje sirve para sujetar un apósito, ejercer presión o inmovilizar una extremidad o una articulación lesionada.

Las vendas permiten sujetar firmemente un apósito. Debido a su textura, se adaptan a la forma de la extremidad y ejercen una presión adecuada.
Aplicación de un vendaje


Para colocar un vendaje, hay que tener en cuenta los siguientes puntos:

  • No debe aplicarse nunca sobre una herida o una quemadura: se separará con una compresa de gasa.
  • Se aplica de abajo hacia arriba, desde el extremo a la raíz de una extremidad, para no dificultar la circulación venosa. También se recomienda preceder de dentro hacia fuera, es decir, dar las vueltas de izquierda a derecha, en el sentido de las agujas del reloj.
  • Debe estar lo suficientemente apretado, pero no debe imperar la circulación sanguínea. Hay que quitarlo inmediatamente si el herido se siente molesto, se queja de hormigueo o de una disminución de la sensibilidad de los dedos.
Vendaje de yeso
Vendaje de la cabeza

Sirve para inmovilizar una extremidad fracturada. Después de mijar el vendaje, el médico lo coloca sobre la extremidad. Cuando se seca forma una capa rígida. Actualmente, el vendaje de yeso está siendo reemplazado por vendas de resina, que son más ligeras.

Sirve para sujetar un apósito sobre la lesión o para proteger el cuero cabelludo Se dobla un trozo de tela en forma de triangulo. Como si fuera un chal, se coloca el lado más largo sobre la frente, a la altura de las cejas. Finalmente, se anudan los extremos en la nuca.


Quemaduras  

Las quemaduras son accidentes muy frecuentes. Afectan sobre todo a los niños y a los ancianos.
Las quemaduras pueden ser provocadas por líquidos u objetos calientes, pero también son producidas por agentes químicos (ácidos, bases) o físicos (rayos X, rayos ultravioleta).

Gravedad

La gravedad de una quemadura depende de varios factores:

  • Edad de la víctima. Es más grave en un niño y en un anciano, ya que son más frágiles y soportan menos la deshidratación.
  • Profundidad. Las quemaduras de primer grado sólo afectan a la epidermis, la parte más superficial de la piel. Se manifiestan por enrojecimiento y dolor intenso, seguidos en algunos casos de una descamación al cabo de un día o dos. Las quemaduras solares son de este tipo. Se curan en menos de 6 días.
  • Las quemaduras de segundo grado pueden destruir la epidermis y una parte o la totalidad de la dermis. Se caracterizan por enrojecimiento e hinchazón de la piel y por la aparición de ampollas. La cicatrización es más lenta (2 ó 3 semanas).
  • Las quemaduras de tercer grado (o carbonización) afectan a todo el espesor de la piel y pueden destruir los músculos o los huesos subyacentes. La parte quemada es blanca, de color céreo o gris-negro. Estas quemaduras pueden ser indoloras, ya que las terminaciones nerviosas han sido destruidas.
  • Extensión. Una quemadura es grave si afecta a más del 15 % de la superficie del cuerpo en el adulto (equivalente a un brazo) y a más del 5% en el niño.
  • Localización. Las quemaduras de la cara, la boca, la nariz, los ojos, las manos y los pies son particularmente grave.

COSAS QUE NO HAY QUE HACER

  • Cubrir la herida con algodón o adhesivo.
  • Reventar las ampollas (constituyen una barrera contra las infecciones).
  • Retirar la ropa carbonizada pegada a la piel quemada.
  • Aplicar sustancias grasas (mantequilla, aceite, pomadas, etc.) sobre las quemaduras graves.
  • Tocar las quemaduras que son graves.
 
Intoxicaciones
 


Se producen por la ingestión o por la inhalación de sustancias tóxicas.

Las intoxicaciones accidentales o voluntarias debidas al consumo de medicamentos son las más frecuentes. Otros tóxicos son: productos industriales, domésticos, de jardinería, estupefacientes, monóxido de carbono, alcohol.
La gravedad de la intoxicación depende de la toxicidad del producto, del modo de introducción de la dosis ingerida y de la edad de la víctima. Es fundamental detectar los signos de riesgo vital: comprobar el estado de conciencia, la respiración y también el pulso.

ALERTA !!

Avisar inmediatamente al centro toxicológico o al servicio de urgencias y precisar:

  • Nombre del producto y composición (leer la etiqueta del envase, si se corresponde con su contenido)
  • Hora a la cual la víctima ha ingerido el producto.
  • Cantidad probablemente ingerida.
  • Hora de su última comida

COSAS QUE NO HAY QUE HACER

  • Hacer vomitar a la víctima: esperar antes de cualquier actuación, llamar al servicio de urgencias, y actuar en función de sus recomendaciones. Cuando se ha ingerido un producto corrosivo, éste no debe recorrer el trayecto inverso, pues se corre el riesgo de agravar las quemaduras de la boca y del aparato digestivo. Además, el vómito es peligroso si la víctima está inconsciente (por el riesgo de aspiración del vómito).
  • Dar de beber agua o leche.
  • Administrar medicamentos: podrían agravar la intoxicación por interacción con el tóxico.
 
Mordeduras  

Las mordeduras más frecuentes son de perros, gatos, serpientes y pequeños roedores como las ratas y las ardillas. También se ven en ocasiones mordeduras humanas.

Las mordeduras de serpientes no venenosas no requieren más que el tratamiento habitual de las mordeduras: no suturarlas, limpieza e irrigación, aplicación de antisépticos, profilaxis antitetánica y vigilancia de la herida.

Como cualquier mordedura puede infectarse, es recomendable en ellas la profilaxis antibiótica.
Las mordeduras de serpientes venenosas requieren primeros auxilios y atención hospitalaria de la máxima urgencia.
Los síntomas de una mordedura de serpiente venenosa dependen de la especie del reptil. Los crótalos, como la cabeza de cobre (Agkistrodon contortrix) y una especie de mocasín (Agkistrodon piscivorus), inyectan un veneno que destruye los vasos sanguíneos; la herida desarrolla inmediatamente un dolor intenso e inflamación.
Si la cantidad de veneno es grande la hinchazón llega a ser tan pronunciada que rompe la piel. La decoloración de los tejidos circundantes es un signo patognomónico de mordedura por estas serpientes. El paciente se siente mareado y con náuseas y puede desarrollar un shock, no causa dolor inmediato, pero su veneno ataca el sistema nervioso central paralizando órganos vitales como los pulmones. La identificación del tipo de serpiente es muy útil para administrar la antitoxina correspondiente.

 

Las razas de perros que con mayor frecuencia muerden a los niños, son el Pastor Alemán, los Pit Bull y los vagan por las nuestras calles sin ningún control ni regulación. Muchos de los casos de mordeduras, son por la imprudencia de los niños al molestar a los perros cuando comen, o por juegos bruscos con ellos, siendo la mayoría de los niños de edades pequeñas.

Las mordeduras por humanos afectan con mayor frecuencia a los niños menores de 4 años, por la agresión de un compañero o de un hermano, o a los adolescentes, por pleitos o por intentos de abuso sexual.

 

Desde el punto de vista médico, el manejo de las mordeduras comprende varios pasos:

  1. Limpieza de la herida. El limpiar adecuadamente la herida es un aspecto fundamental. En muchos casos esto puede hacerse en la casa con agua y jabón líquido, aún cuando después se limpie de nuevo en el hospital o consultorio.
  2. Irrigación y debridación. Estos son procedimientos que se realizan en el hospital cuando la herida lo justifica, asegurándonos así una mejor cicatrización y un menor riesgo de infección.
  3. Cierre de las heridas. En estos casos no siempre es aconsejable cerrar la herida, ya que se puede facilitar la infección y dificultarse la cicatrización. El médico deberá valorar a cada paciente y tomar la decisión, según sea el sitio de la herida, la extensión, la causa y la condición del paciente.
  4. Antibióticos apropiados. La mayoría de los casos deben recibir antibióticos, sobre todo aquellos con heridas en la cara y manos, con heridas punzantes o muy extensas.
  5. Siempre debemos pensar en tres infecciones probables: el tétanos, la rabia, y el SIDA, este último especialmente en mordeduras asociadas a abuso sexual o agresión, y tomar las medidas preventivas apropiadas.
  6. Inmovilización del cuello. Cuando las heridas son en la cabeza, existe la posibilidad de lesión del cuello, ya que con frecuencia el perro revolotea al niño, por lo que se debe ser muy cuidadoso al movilizarlo.
  7. Debemos capturar al animal agresor y vigilarlo apropiadamente por un período de 10 días.


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