24-05-2018

4 PRINCIPALES CONTRIBUYENTES A LA FALTA DE SUEÑO


Usted está cansado y sabe que si pudiera lograr entre 7 y 8 horas de sueño continuo, se despertaría sintiéndose fresco y listo para conquistar cualquier reto que cruce su camino. Sin embargo, a pesar de sus mejores intenciones, no puede lograr quedarse dormido. O si se queda dormido se despierta de repente, sin poder volver a apagar el cerebro para descansar.

Esas son las escenas que ocurren diariamente en los dormitorios. De hecho, las estadísticas recopiladas por los Centros Para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE.UU. (CDC por sus siglas en inglés), demuestran que un 35 por ciento de todos los adultos reportan que están durmiendo menos del promedio recomendado de 7 a 8 horas de sueño ininterrumpido diariamente. Además, casi un 70 por ciento de los estudiantes dicen que duermen menos de las 8 a 10 horas recomendadas para su edad. Este déficit en la duración del sueño saludable se ha demostrado que contribuye a las enfermedades crónicas incluyendo obesidad, hipertensión, diabetes, enfermedad cardiovascular y depresión.

El impacto que tiene la mala higiene del sueño, representado por estos cuatro contribuyentes a la privación de sueño.

1. El desfase horario social

Muchos de nosotros experimentamos un “desfase horario social”, es decir, una discrepancia entre los horarios de dormir durante la semana y durante los fines de semana.

Acostarse a dormir a distintas horas causa trastornos al ritmo circadiano del cuerpo. Cuando uno está acostumbrado a acostarse temprano durante la semana pero luego se queda despierto hasta tarde y duerme hasta tarde durante los fines de semana, la producción de melatonina de su cuerpo, la cual induce el sueño, se ve afectada.

 

2. Un mal ambiente para dormir

Se recomienda mantener un ambiente apropiado para dormir. Esto incluye mantener la temperatura fresca, los alrededores silenciosos y el dormitorio oscuro.

Se debe limitar la exposición a la luz por lo menos una hora antes de acostarse. Eso es porque la exposición a la luz suprime la producción de melatonina. Eso se ve muy en especial con la exposición a la luz azul emitida por los aparatos electrónicos y los bombillos de alta frecuencia que son tan prevalentes en nuestro mundo moderno.

La luz azul que proviene de nuestros celulares, televisores y computadoras puede mantener su cerebro en un estado de alerta, inclusive cuando el volumen en estos dispositivos está apagado, la luz parpadeante de un televisor o las notificaciones de un teléfono celular que emiten luz despiertan el cerebro, previniendo que este entre en las fases de sueño más profundas.

En el caso de los niños y los adolescentes en especial, se aconseja que los padres saquen los aparatos electrónicos del dormitorio – no solamente para prevenir este fenómeno de la luz azul, pero también para limitar la tentación a que los chicos se queden despiertos después de su hora acostumbrada de irse a dormir.

3. Consumir alcohol o cafeína

Se aconseja no tomarse ese “cafecito” por la tarde, ni tampoco esa copita de vino con la cena, si usted está experimentando trastornos del sueño. Eso es debido a que tanto la cafeína como el alcohol afectan la capacidad del cerebro para entrar en las fases más profundas del ciclo del sueño, donde ocurre el máximo descanso.

“La cafeína es un estimulante que bloquea los efectos de la adenosina – una proteína que señala el sueño en nuestras células”, “Y eso puede impactar nuestra capacidad para dormir por hasta 12 horas después de ser consumida, especialmente entre las personas mayores”.

Se advierte que el café no es el único culpable. La cafeína también se encuentra en las sodas, el té, las bebidas de energía y el chocolate, además de en algunos medicamentos.

Similarmente, el alcohol, mientras que inicialmente sirve como sedante, también fragmenta el sueño. Eso puede conducir al desvelo y a la incapacidad de volver a quedarse dormido. Además el alcohol, conocido como un relajante muscular y un supresor respiratorio – causa que la gente con apnea obstructiva del sueño experimente más episodios de respiración arrestada durante el sueño a medida que los músculos en la parte de atrás de la garganta cubren la vía respiratoria.

4. Dormir siestas

Uno podría pensar que dormir siestas puede ayudar a minimizar el impacto que tiene la falta de sueño en nuestra salud. Sin embargo, las siestas contribuyen a los trastornos del sueño. Eso es debido a que a lo largo de nuestra fase despierta de cada día, nuestras células acumulan proteínas y químicos que alimentan nuestra necesidad para dormir. Una siesta, especialmente una más larga de 30 minutos reprograma la necesidad de sueño del cuerpo.

“Las siestas cortas ocasionales están bien para la mayoría de las personas”, Sin embargo la gente que tiene insomnio debe evitar las siestas por completo para poder alimentar la necesidad natural de sueño del cuerpo.

 

¿Disturbios del sueño o trastornos del sueño?

Mientras que estos cuatro contribuyentes a la privación de sueño representan los más comunes y fáciles de corregir sin intervención médica, si sus problemas del sueño no mejoran con cambios al estilo de vida, entonces usted puede tener un verdadero trastorno del sueño. Hable con su médico para que le ayude a identificar qué más puede ser necesario.

“Insomnio, narcolepsia, el síndrome de las piernas inquietas y la apnea del sueño, son algunos de los trastornos del sueño que tratamos”. Algunos de estos pueden requerir primero un diagnóstico a través de un estudio del sueño, el cual se puede hacer en un laboratorio del sueño o, en pacientes selectos, a través de un kit de evaluación en casa, disponible por parte de un médico.

No importa si su problema del sueño es un “disturbio” o un “trastorno”, la comunidad médica en general advierten que la privación de sueño tiene un impacto duradero en su salud en general y debe ser tratada.

Ya no podemos ignorar la importancia del sueño. Lo bueno es que la mayoría de los trastornos del sueño se pueden tratar con bastante eficacia, ofreciendo una mejor salud y una mejor calidad de vida.

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