El hígado esta situado en la región derecha del hipocondrio y su canal lo comunica con la vesícula biliar.  Las funciones fisiológicas del hígado son almacenar la sangre,  controlar la dispersión y el drenaje.

Cuando  la actividad del ser humano es ligera, una parte de la sangre es almacenada en el  hígado;  cuando  la actividad es intensa,  la sangre es  expulsada  del hígado, para  aumentar  la  cantidad  en  circulación manteniendo  así  las actividades normales. El aporte adecuado de sangre a los diversos órganos depende  tanto  de  la función normal del corazón  como  del  hígado. 

El  hígado  se  relaciona  con  las  actividades  emocionales sobre todo  con  la  depresión y  la ira, éstas pueden debilitar al hígado  afectando  su  función de   drenaje   y dispersión. 

Hepatitis

Cirrosis
Ictericia
Ictericia Neonatal

 

 

 

 


Hepatitis


Está causada por un virus y se caracteriza por una inflamación del hígado, cuyas células son destruidas y no pueden cumplir sus funciones.

La hepatitis vírica es una enfermedad de larga evolución (dura 1 ó 2 meses). Existen, básicamente, cinco tipos (A, B, C, D y E), debidos a virus diferentes.


Prevención
* Para evitar contraer las hepatitis A y E, es preciso lavarse cuidadosamente las manos, verificar la calidad del marisco que se consume y beber sólo agua potable.
* Para evitar contraer las hepatitis B, C y D, es preciso observar las mismas reglas que se indican para el sida y las enfermedades de transmisión sexual (uso del preservativo masculino y empleo sistemático de jeringas de un solo uso para administrar medicamentos).
Causas
Virus A. Es responsable de la hepatitis A, la más leve y la más frecuente. El contagio se produce por el consumo de alimentos, especialmente marisco, y de agua contaminada por las heces y la orina de personas infectadas. El periodo de incubación es de 2 a 6 semanas. La hepatitis A se encuentra en varías zonas del mundo. Los viajeros que se desplazan al extranjeros pueden contraerla. Cuanto mayor es la higiene de un país, menor es el riesgo de infección por el virus de la hepatitis A. Pero siempre pueden aparecer epidemias: por ejemplo, durante conflictos bélicos o después de catástrofes naturales.


Virus B. Es responsable de la hepatitis B, más grave que la hepatitis A, ya que puede persistir más de 6 meses y convertirse en crónica (entre el 3 y el 5% de los casos). Se trasmite por vía sexual y sanguínea. La mujer embarazada también puede transmitir el virus al feto durante la gestación, por medio de la placenta. El período de incubación es de 45 a 90 días.

 

 

 

 

Virus C. Es responsable de la hepatitis C. Se parece al virus de la hepatitis B, tanto en su forma de transmisión (vía sexual y sanguínea, y por medio de la placenta) como en el riesgo de convertirse en una enfermedad crónica. Descubierto hacia 1990, el virus de la hepatitis C se aisló por primera vez en 1995.

Virus D y E. Son responsables de las hepatitis D y E. El virus D se parece al virus C y el virus Ese parece al virus A. El virus D sólo puede desarrollarse en una persona que padece o ha padecido ya una hepatitis B. El virus E fue identificado en 1988. Es el origen de epidemias en varias zonas del mundo.
Existen otros virus que pueden afectar al hígado: Virus de la mononucleosis infecciosa, citomegalovirus, virus de la rubéola y virus de la fiebre amarilla

Síntomas

Cual quiera que sea el virus causal, la hepatitis puede pasar totalmente inadvertida. El peligro estriba, por lo tanto, en que los infectados contaminen a las personas que los rodean sin saberlo.

En general, la hepatitis empieza con signos que hacen pensar en una gripe:

  • Fiebre, fatiga intensa, migraña y dolores musculares.
  • Una semana después aparece una coloración amarilla en la piel y el blanco de los ojos (ictericia).
  • La orina se vuelve oscura y las heces son claras.
  • El cansancio, las falta de apetito y las náuseas son signos evidentes.
  • Normalmente, la hepatitis vírica aguda se cura espontáneamente, sin que se mantenga ninguna secuela a largo plazo, excepto la fatiga, que puede persistir varios meses.

Después de la curación, el hígado recupera completamente su función y las células destruidas se regeneran. No es necesario seguir ninguna dieta particular.

 
Complicaciones

Las complicaciones son excepcionales en la hepatitis A. Sin embargo, en las hepatitis B, C, D y E, el riesgo más frecuente es el paso a un estado crónico, con persistencia de los síntomas y de alteraciones en los análisis de sangre durante más de 6 meses.
El peligro que entraña esta hepatitis crónica es que puede provocar a corto o largo plazo, la degeneración del hígado (cirrosis) y cáncer hepático. No obstante, una hepatitis crónica también llega a curarse de forma espontánea.

En casos muy infrecuentes, la hepatitis se inicia de forma extremadamente grave: es una hepatitis fulminante. En pocos días produce la destrucción masiva del hígado y puede provocar la muerte del paciente.


 
Vacunas Tratamiento

Existen dos vacunas que aseguran una protección total contra las hepatitis A y B.
* Vacuna de la hepatitis A: 2 inyecciones con 1 mes de intervalo y una dosis 6 meses después, 1 año después y cada 10 años.
*Vacuna de la hepatitis B: 3 inyecciones con 1 mes de intervalo y una dosis 1 año después y cada 5 años.
Estas dos vacunas están particularmente recomendadas para las personas expuestas a la infección (personal sanitario, personas con múltiples parejas sexuales y recién nacidos hijos de madres infectadas), así como para los viajeros que se desplazan a zonas de riesgo. No obstante, todas las personas pueden vacunarse.

 

En las formas leves, sólo se recomienda reposo y una alimentación equilibrada. Debe evitarse el alcohol y los medicamentos Tóxicos para el hígado. Los síntomas desaparecen espontáneamente sin dejar secuelas, aunque la fatiga a veces dura algunos meses. En las formas crónicas, pueden prescribirse algunos medicamentos antivíricos. En caso de insuficiencia hepática, puede ser necesario un trasplante de hígado.

 

 


 



 
Cirrosis

Es una enfermedad en el curso de la cual las células del hígado se destruyen de forma progresiva y son reemplazadas por tejido fibroso.

La cirrosis es una de las primeras causas de mortalidad en los países industrializados. Esta enfermedad, irreversible, se caracteriza por un endurecimiento del tejido que constituye el hígado y por el desarrollo de una red de cicatrices fibrosas. Las células restantes, como compensación, empiezan a proliferar anárquicamente y forman pequeñas estructuras esféricas (nódulos). Estos nódulos bloquean la circulación de la sangre a través del hígado. Las células hepáticas quedan poco irrigadas y funcionan mal. Por encima del hígado la presión en las venas aumenta (hipertensión portal)

Causas
Hígado y alcohol
La cirrosis puede tener diferentes causas. En los países industrializados, la causa más frecuente es el alcoholismo. A veces, es consecuencia de la infección por loa virus de la hepatitis B, C o D, que dan lugar a una inflamación crónica del hígado. La cirrosis puede deberse a una enfermedad en el curso de la cual el organismo fabrica anticuerpos contra sus propios constituyentes. También puede estar relacionada con una anomalía en la asimilación de algunas sustancias por el organismo: por ejemplo, acumulación de hierro (hemocromatosis) o cobre (enfermedad de Wilson) en los tejidos. Sin embargo, algunas cirrosis no tienen una causa conocida.
¿A partir del consumo diario de alcohol aumenta el riesgo de sufrir una cirrosis?
La respuesta a esta pregunta no es simple. En caso de consumo diario de alcohol, la cirrosis no aparece por debajo de los 20g de alcohol (2 vasos de vino) en la mujer y de 40g (4 vasos) en el hombre. Por encima de estas dosis, se observan grandes diferencias en cuanto al riesgo . Por otro lado, hay que tener en cuenta muchos otros factores: entre ellos, la nutrición y la infección por uno de los virus de la hepatitis (B, C o D).


 
Síntomas
Las personas que sufren cirrosis son particularmente sensibles a las infecciones: tuberculosis, infecciones de las vías respiratorias e infecciones urinarias.

Primeros estadios . En un primer momento, la enfermedad pasa inadvertida y, posteriormente, se presentan los primeros síntomas: debilidad generalizada (astenia), adelgazamiento y acumulación de líquido en el interior del abdomen (ascitis). Puede producirse una pérdida de sangre en el interior del tubo digestivo (hemorragia digestiva), debida a la dilatación de las venas inferiores del esófago (varices esofágicas). Si no se tratan , estas varices se rompen y dan lugar a una hemorragia, que puede ser grave y que se manifiesta por vómitos de sangre.

Estadios más avanzados. La incapacidad del hígado para asegurar sus funciones produce ictericia, hemorragias difusas y afectación del sistema nervioso, coma. En el estado Terminal, los riñones no consiguen desempeñar su función de filtro de la sangre (insuficiencia renal). En la mayor parte de los casos, aparece un coma profundo e irreversible.
 
Tratamiento
Dejar de consumir alcohol. La enfermedad es irreversible, pero su evolución puede endentecerse si se suprime de forma inmediata y compleja el consumo de cualquier bebida alcohólica.
Prevención y tratamiento de complicaciones. Permiten prolongar considerablemente la vida de los pacientes afectados de cirrosis: tratamiento de las infeccione con ayuda de antibióticos, administración de medicamentos que controlan la función del corazón y prescripción de medicamentos que aumentan la producción de orina. En los pacientes que presentan tumor en el hígado, en determinados casos es posible proceder a su extirpación quirúrgica.
Transplante de hígado. Constituye el único tratamiento radical de la cirrosis. Sin embargo, esta intervención solamente puede practicarse en un número limitado de casos, en pacientes bastante jóvenes y que no sufran ninguna complicación grave.



 
Ictericia  

Se denomina ictericia a la coloración amarillenta de la piel y las mucosas, causada por la acumulación de pigmento biliar o bilirrubina en el organismo.

 
Signos  



Cuando ésta alcanza una concentración superior a 2 mg/dl en la sangre, aparece la ictericia.
La bilirrubina es el producto de la metabolización de la hemoglobina procedente de la destrucción normal de los glóbulos rojos viejos, donde se forma la bilirrubina no conjugada o hidrosoluble. Esta bilirrubina es filtrada y eliminada en su mayor parte por el riñón. Una pequeña cantidad es transportada hacia el hígado para su metabolización, donde se forma la bilirrubina conjugada, que es excretada por la bilis en el intestino y elimanda con las heces, a las que confiere su color oscuro normal.

Cuando hay exceso de bilirrubina no conjugada, ésta se elimina por el riñón y aparece en la orina a la que confiere un color similar al de la coca-cola, que se denomina coluria. Cuando la bilirrubina conjugada no puede excretarse por la bilis debido a una enfermedad del hígado o a una obstrucción de las vías biliares, no se produce su excreción al intestino ni su posterior eliminación con las heces, Como consecuencia de ello éstas presentan una decoloración parcial (hipocolia) o total (acolia).
La ictericia se clasifica de acuerdo con la fracción de bilirrubina (conjugada o no) que se encuentra en exceso.

Exceso de bilirrubina no conjugada . Esta situación es causada por:

  • Exceso de formación de bilirrubina por hemólisis.
  • Déficit de enzima hepática que transporta la bilirrubina por inmadurez (hiperbilirrubinemia del recién nacido) o por enfermedades congénitas (síndromes de Gilber y de Crigler-Najjar).


Exceso de bilirrubina conjugada. Esta situación es causada por:

  • Enfermedades congénitas que afectan la excreción de la bilirrubina por los canalículos biliares (síndromes de Dubin-Jhonson y de Totor).
  • Enfermedades del hígado: hepatitis, cirrosis y otras hepatopatías crónicas.
  • Enfermedades de las vías biliares, tanto intrahepáticas (cirrosis biliar primaria ) como extahepáticas (litiasis biliar, pancreatitis, tumores de las vías biliares y de la cabeza del páncreas), que causan colestasis, lo que impide la excreción de las sales biliares al intestino. Esto se debe al hecho de que los conductos biliares y pancreáticos tienen una desembocadura conjunta en el duodeno.
    Con excepción de los raros caso de hemólisis e hiperbilirrubinemia del recién nacido, la ictericia suele ser una manifestación de una enfermedad hepática o de las vías biliares.
    La ictericia por enfermedad hemolítica se debe a un déficit congénito de alguna enzima de los hematíes y suele ser de curso crónico, con reagudizaciones o crisis hemolíticas. Durante el episodio hemolítico se destruye gran cantidad de glóbulos rojos, lo que determina un aumento del nivel de bilirrubina y la consiguiente ictericia. Si la crisis son muy frecuentes, habrá anemia y formación de cálculos biliares de bilirrubina por la gran cantidad de este compuesto que llega al hígado para su metabolización.
  • En el recién nacido, la ictericia se debe a inmadurez temporal del sistema de metabolización hepática, por lo que es más frecuente en prematuros y está favorecida por la lactancia materna.
  • La hepatitis agudas son una causa clásica de ictericia aparece unos días después de la manifestación de malestar general y cansancio, dolor en el hpocondrio derecho y fiebre. Las más frecuentes son las hepatitis víricas tipo A y B, seguidas por las hepatitis tóxicas por alcohol o fármacos. Hay un aumento tanto de la bilirrubina conjugada como de la no conjugada, por lo que existe coluria.
    En las hepatopatías crónicas y en la cirrosis, la ictericia y la coluria son de menor intensidad y, cuando hay síntomas, son los propios de la insuficiencia hepática (astenia, edemas, ascitis y en casos graves encefalopatía).
 
Diagnóstico  
El diagnóstico de ictericia se establece por el hallazgo de la coloración amarillenta de la piel y las mucosas. Para determinar su origen debe llevarse a cabo una minuciosa historia clínica centrada en la investigación de las posibles causas, como ingesta de fármacos, alcohol, tóxicos, etc., y una exploración física completa en busca de los signos clínicos asociados a la ictericia, así como de otras manifestaciones que orientarán el diagnóstico.
Deben practicarse análisis de sangre y de orina. Una elevación de las enzimas hepáticas denominadas transa minazas (GOT y GPT) pone de manifiesto una lesión del hígado), mientras que un aumento de las enzimas, fosfatasa alcalina y gammaglutamiltranspeptidasa (GGT) indica la existencia de colestasis. Se el cuadro es crónico o no hay síntomas, hay que descartar una hepatitis crónica vírica o tóxica.
La ecografía abdominal es útil para descubrir lesiones en el hígado, como hepatitis crónica, tumores, quistes y sobre todo litiasis de las vías biliares. En casos dudosos, la tomografía computarizada permite establecer el diagnóstico de certeza. En determinadas ocasiones e necesaria la realización de otras pruebas más específicas como la colangiopancreatografía retrógrada endoscópia y la biopsia hepática.

 
Medidas de prevención Tratamiento

Evitar los fármacos y los tóxicos hepáticos y el consumo excesivo de alcohol, que provocan cirrosis y hepatitis agudas y crónicas.


Evitar las conductas de riesgo, como las relaciones sexuales sin protección o la drogadicción para prevenir la hepatitis crónica y la cirrosis.


En casos concretos, vacunación contra la hepatitis B.

 

 

 

Ante un enfermo con ictericia, la primera medida terapéutica consiste en su traslado a un centro hospitalario, donde debe instaurarse el tratamiento adecuado.

Hay que suprimir los posibles fármacos o tóxicos hepáticos y administrar tratamiento sintomático: colestiramina para el control del prurito, antibióticos en caso de infección, etc. Cuando la causa de ictericia es un cálculo biliar, la cirugía constituye el tratamiento de elección. En ocasiones se requiere el empleo de tratamientos más específicos, como quimioterapia, interferón, etc., que deben ser prescritos por el especialista en hepatología.

 

 

 

 
Ictericia Neonaltal

La ictericia (tinte amarillo de la piel y las mucosas) es una situación que ocurre cuando aumentan los niveles en sangre de un pigmento amarillo llamado bilirrubina .

La bilirrubina procede de la degradación de otro pigmento, la hemoglobina, que guardan en su interior los glóbulos rojos y que es necesario para la oxigenación de los tejidos. Cuando los glóbulos rojos se rompen por cualquier motivo, la hemoglobina se libera y se convierte en bilirrubina. Una vez que la hemoglobina se ha convertido en bilirrubina, ésta llega al hígado, se conjuga con un ácido que la hace más soluble, y se elimina así por la vesícula biliar, en forma de bilis, al intestino (donde sirve de ayuda en el proceso de digestión). La ictericia en recién nacidos ocurre cuando el recién nacido desecha la sangre materna que circula an por sus vasos y empieza a utilizar su propia sangre para oxigenarse. La hemoglobina de la sangre materna se convierte así en bilirrubina, que en los primeros días de vida puede aumentar mucho en sangre. La ictericia en recién nacidos es pues, generalmente, fisiológica, benigna, y autolimitada. Hay otras muchas causas de ictericia en recién nacidos asociada a enfermedades, que se caracterizan fundamentalmente por una ictericia muy grave y persistente. Son todas aquellas situaciones asociadas con problemas congénitos en las vías biliares, y que precisan de valoración pediátrica inmediata.

Fototerapia

La ictericia en recién nacidos aparece en el primer día de vida en casi todo recién nacido y cede sola en los primeros días. Si no es así, uno de los tratamientos empleados en la ictericia neonatal fisiológica o "normal" es la exposición del recién nacido a luz visible, bien en el espectro del azul, o bien a luz blanca de amplio espectro.

La luz convierte a la bilirrubina en isómeros (formas de la molécula) más solubles, que se eliminan rápidamente por el hígado sin necesidad de conjugarse con un ácido, como la bilirrubina normal.

Dado que se producen muchos efectos biológicos por la exposición a la luz brillante, la fototerapia sólo debe utilizarse cuando esté específicamente indicada (bilirrubina en sangre cercana a 3-4 mg/dL y exclusión de problema de vías biliares). Y siempre se deben filtrar los rayos ultravioleta mediante una pantalla de cristal o plexiglás, así como proteger los ojos del niño.

La forma más sencilla de fototerapia consiste en colocar al recién nacido cerca de la luz indirecta de una ventana, en un cuarto luminoso. Esto ayudará al pequeño a superar su ictericia neonatal normal.


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