En algunas personas, los músculos de la pared abdominal no consiguen contener los órganos internos, que quedan directamente bajo la piel. Se trata de una hernia abdominal.
Una hernia de la pared abdominal es un abultamiento de tamaño variable, parecido a una pequeña bolsa, que sobresale en la zona del abdomen. Corresponde al relieve que forman bajo la piel las vísceras abdominales, al atravesar un punto débil de la pared.
Se trata de una alteración generalmente poco dolorosa, pero que pude resultar molesta en la vida diaria.
La principal complicación de una hernia es su estrangulamiento, con oclusión intestinal, lo que requiere intervención quirúrgica urgente. Las hernias que presentan un riesgo elevado de estrangulación y las que producen una molestia importante para el paciente se tratan mediante una intervención quirúrgica, que recibe el nombre de herniorafia.


Causas




Las hernias se deben a la separación de las fibras que constituyen los músculos del abdomen. Una pequeña parte de los intestinos o con mucha menor frecuencia el apéndice o un ovario salen por el lugar donde las fibras no ejercen la contención necesaria. Se forma entonces, una especia de bolsa, llamada saco herbario. Esta separación de las fibras puede estar causada por una malformación congénita, en cuyo caso está presente desde el nacimiento. También se produce por un esfuerzo intenso o repetido, una tos crónica o un aumento de peso importante.
Hernia inguinal. Este tipo es muy frecuente y afecta sobre todo, al os hombres, S localiza en el pliegue de la ingle. La hernia pude descender más o menos hacia el escroto, la bolsa que rodea el testículo. Puede existir desde el nacimiento o aparecer a lo largo de la vida. En este caso, afecta sobretodo a los ancianos y se asocia con un debilitamiento de los músculos de la pared abdominal.
 
Tipos de Hernias


Se distinguen tres tipos de hernias de la pared abdominal, que se diferencian según el lugar donde aparecen:

  • Hernia de Hiato. La apertura que comunica el esófago con el estómago está controlada por una serie de músculos. Si estos se debilitan, los ácidos del estómago pueden fluir hacia el esófago y causar inflamación o incluso provocar que parte del mismo penetre en el abdomen originando la hernia de hiato.

    Hay personas que viven ignorando que padecen este trastorno mientras que otras sufren sus síntomas con mayor intensidad. El más característico es una sensación dolorosa y de ardor en el pecho y la garganta, que se agrava tras comidas copiosas, al estar acostado, agachado o cuando aumenta la presión abdominal.

    Las causas más frecuentes que pueden dar lugar a esta dolencia se relacionan con ese aumento de la presión abdominal: toses violentas o vómitos repetidos durante periodos largos de tiempo, embarazo, esfuerzos intensos, sobrepeso y obesidad. La alimentación puede prevenir o disminuir el riesgo de aparición de este trastorno (principalmente en caso de sobrepeso u obesidad), o bien ayudar a reducir las molestias de la hernia de hiato ya instaurada junto con un adecuado tratamiento farmacológico bajo prescripción médica facultativa.

    La tasa del metabolismo se reduce y resulta en un entorpecimiento mental y físico. El tipo más severo de hipotiroidismo es el mixedema, que es también una emergencia médica.

Ilustración de la hernia hiatal

Gráfica de la hernia hiatal
Gráfica de laparoscopía
  • Hernia crural . Se caracteriza por la salida de una porción del intestino en la parte alta del muslo, es particularmente frecuente en las mujeres obesas y suele ser de pequeño volumen y poco dolorosa.
  • Hernia umbilical. Se caracteriza por la salida de una porción del intestino en el ombligo. En el adulto, afecta particularmente a las mujeres y a las personas obesas, y suele ser voluminosa.
    También aparece en los niños, pero, en este caso, suele ser pequeña y tiende a desaparecer espontáneamente.

 

 

Tratamiento

 

El único tratamiento radical de las hernias consiste en la intervención quirúrgica hernirrafia. La operación que se practica, según el caso con anestesia local o general, precisa una corta hospitalización entre 1 y 5 días. Después de la intervención, el paciente debe evitar esfuerzos físicos violentos y no debe cargar grandes pesos durante 3-6 meses.

 

 

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