Diagnóstico Precoz del Cáncer de mama

El cáncer de mama es una enfermedad asintomática.
Cuando la mujer presenta síntomas clínicos o molestias puede haber alcanzado otros órganos con escasas o nulas posibilidades de curación. Por otra parte, muchas mujeres presentan molestias mamarias de mayor o menor intensidad que nada tienen que ver con el cáncer de mama, siendo en la mayoría de casos síntomas de enfermedades benignas. Algunas de esta enfermedades son intrascendentales para la salud de la mujer, pero otras indican un mayor riesgo de padecer en años posteriores un cáncer de mama. Por lo tanto, deslindar cada uno de los síntomas y enfermedades mamarias e instaurar el tratamiento oportuno es de gran importancia para la mujer y debe ser hecho por un especialista experto: los casos graves requieren tratamientos muy concretos, las enfermedades leves otros tratamientos menos llamativos pero de gran importancia para evitar sorpresas desagradables, y en otros casos la revisión ginecológica correctamente realizada será suficiente.

The Walk. c. 1906, Renoir
   
La utilización de las pruebas complementarias se debe realizar de forma adecuada. Es decir cada prueba se debe realizar en virtud de los síntomas, exploración ginecológica e impresión diagnóstica. Hay pruebas que aportan una información muy concreta y determinada, a veces una prueba tiene un valor diagnóstico limitado y por falta de información se presta a confusión, otras veces la repetición de mamografías no aporta ninguna información y constituye un gasto económico inútil. Es decir, las pruebas complementarias no garantizan un diagnóstico precoz del cáncer de mama sino van acompañadas del juicio clínico competente. La práctica clínica demuestra casos de mujeres sometidas a pruebas de escaso valor, a veces realizadas por médicos incompetentes que desconocen las limitaciones, y dan una falsa garantía a la mujer que pierde un tiempo precioso mientras su enfermedad continua desarrollándose.
   
La ecografía, la citología y la mamografía son pruebas que tienen un valor diagnóstico y unas limitaciones. Estas pruebas de forma aislada pueden producir errores diagnósticos dando inexistentes cánceres y pueden pasar sin diagnosticarse casos que repercutiran negativamente en la salud de la mujer. En los casos en que existan una tumoración delimitada o cuando existan imágenes mamográficas sospechosas, el diagnóstico seguro solo se puede establecer mediante el estudio del tejido obtenido mediante biopsia correctamente realizada. Es muy importante, nuevamente, la correcta realización de la biopsia obteniendo suficiente material para su estudio microscópico. Si la biopsia no se hace de forma adecuada, la mujer está expuesta a que se le de un falso diagnóstico de que no tiene nada y el cáncer continue creciendo.

En los casos en que la tumoración se palpe y el bulto este superficialmente la biopsia se puede realizar con anestesia local sin ninguna molestia para la mujer. Cuando la lesión no se palpa, sino que corresponde a una imagen mamográfica sospechosa se recomienda la biopsia previa localización radiológica de la lesión.

La mamografía no es una prueba perfecta y sus beneficios, para las mujeres de menos de 50 años, son menos claros que para el resto. Sin embargo, la información que aporta hace que su realización cada uno o dos años sea muy recomendable para todas las mujeres a partir de los 40 años.


   

Cirugía del Cáncer de Mama
 
El cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente de la mujer. Su diagnóstico se acompaña de una gran carga de tensión y de angustia, aún más grave si cabe cuando se padece una enfermedad cancerosa, por la agresión que resulta sobre la mama y la pérdida de autoestima.

El tratamiento del cáncer de mama incluye por una parte el tratamiento local sobre la región mamaria, y en segundo lugar el tratamiento general que gira en torno a la quimioterapia y hormonoterapia según el tipo de tumor , el grado de extensión, la edad, la situación menopáusica y demás circunstancias de salud general de la mujer. El tratamiento local del cáncer de mama se basa en la cirugía con la finalidad de eliminar el tumor mamario y el tejido grasolinfático de la región axilar para determinar si ha habido extensión fuera de la glándula mamaria. En los últimos 10 años se han producido cambios notables en el tratamiento quirúrgico del cáncer de mama como consecuencia de estudios rigurosos en los que se demuestra de uno forma taxativa que en la mayoría de pacientes la cirugía radical y ultrarradical no aporta ventajas para la salud de la mujer, y en cambio produce una gran mutilación, angustia, depresión y limitación funcional.

La llamada " cirugía conservadora " consiste en la extirpación del tumor mamario y en el tejido grasolinfático de la axila correspondiente. Para obtener los mejores resultados el tumor se debe extirpar en bloque con el fin de evitar la contaminación del tejido mamario sano por las células cancerosas. La limpeza de la región axilar debe ser exhaustiva para obtener un número suficiente de ganglios para un correcto estadiaje de la enfermedad. Se debe señalar que para cumplir este requisito y conseguir un resultado estético óptimo se requiere una gran habilidad y un equipo quirúrgico suficientemente entrenado: cuanto más pequeña sea la incisión mejor resultado estético y mayor dificultad técnica. Este tratamiento quirúrgico conservador se debe completar en el postoperatorio con la irradiación de la región mamaria.