En la forma aguda, los riñones dejan de funcionar repentinamente. La forma crónica es una incapacidad progresiva e irreversible de los riñones para seguir desempeñando su función de filtro de la sangre.

La insuficiencia renal aguda se manifiesta por un cese brusco del filtrado de los residuos presentes en la sangre y de la producción de orina, funciones desempeñadas normalmente por los riñones. En la mayoría de los casos, se debe a enfermedades graves pero, a diferencia de la insuficiencia renal crónica, suele ser reversible. Después de un tratamiento adecuado, los riñones recuperan su fusión normal.

Si es preciso, durante algunos días, puede sustituirse la función renal deteriorada mediante una técnica llamada diálisis.
La insuficiencia renal crónica es el resultado de alteraciones que afectan a las unidades de filtración de los riñones (nefronas). Cuando la insuficiencia renal está muy avanzada, el paciente debe someterse a diálisis o, si es posible, a un trasplante de riñón.

Diálisis renal


Es una técnica que permite sustituir temporalmente (insuficiencia renal aguda) o definitivamente (insuficiencia renal crónica) la función de los riñones, cuando éstos son incapaces de asegurar el filtrado de la sangre. Existen dos métodos de diálisis. La hemodiálisis consiste en tomar la sangre de una vena y hacerla pasar por una maquina (riñón artificial), donde se filtra a través de una membrana que tapiza el interior del abdomen (peritoneo) como filtro: se inyecta en la cavidad peritoneal un liquido que atrae las sustancias tóxicas de la sangre y se evacua al cabo de algunas horas.


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