Un choque a sólo 40 km/hr. genera una fuerza sobre el niño equivalente a 120 kg., que lo arranca de los brazos y lo transforma en un proyectil que se estrella contra el parabrisas con una fuerza equivalente a la caída de un cuarto piso.

Los niños pequeños viajan más seguros en el asiento trasero del auto sujetos a su silla de una manera adecuada. Cuando estas sillas son utilizadas apropiadamente, ayudan a que el niño no sea tirado o lanzado del vehículo. La silla para el automóvil también absorbe una parte de la fuerza del impacto al momento de un choque durante el cual el niño pueda sufrir lesiones serias o inclusive la muerte.

Sillas para bebés  
Se recomienda una silla para el automóvil que dé hacia atrás para un niño muy pequeño recien nacido hasta un año. En un accidente se pueden presentar lesiones extremas, debido a la inmadurez de los huesos y de los ligamentos de su cuello si el bebé está mirando hacia adelante. En un choque de frente, la cabeza y el cuello del bebé están sujetos a una gran fuerza, ya que su cuerpo está atado a la silla y su cabeza y su cuello son empujados fuera del cuerpo.


- Nunca debe colocarse delante de un airbag frontal de pasajero.
- El asiento de seguridad infantil debe quedar firmemente sujeto al asiento del vehículo de modo que se elimine casi totalmente cualquier movimiento entre ambos, tanto lateral como longitudinal.

- La silla portabebé NUNCA debe ir en el asiento delantero del vehículo, particularmente en aquellos vehículos equipados con "air bag".

Sillas para niños


Los niños desde un año de edad y/o con un peso mayor de 10 kgs.  hasta los cinco años de edad
deben viajar en el asiento trasero del vehículo en una silla de seguridad adecuada para su tamaño, debidamente fijada en el asiento posterior y que puede ser orientada para que el niño quede mirando hacia adelante.

Los niños entre los 5 y 12 años de edad deben viajar en el asiento trasero del vehículo debidamente asegurados con cinturón, y en la mayoría de los casos con una silla apropiada a su tamaño y peso.

Nunca suelte a su hijo de la silla ni un solo segundo, y menos que se vaya de pie entre los dos asientos delanteros, en caso de algún golpe, son los primeros en recibir un impacto de gravedad.

 





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