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17-08-2018

QUÉ HAY DE LA GENÉTICA Y SU RELACIÓN CON LA DIABETES

La diabetes aumenta en el mundo. Desde 1990, el número global de casos de diabetes se ha cuadruplicado y con ello las muertes prematuras, la discapacidad y el alto impacto económico relacionadas con ella.

Si bien se conocen factores que aumentan el riesgo de desarrollar diabetes, el incremento mundial no puede explicarse fácilmente, ya que influye una multiplicidad de aspectos. Además del sobrepeso, obesidad y consumo elevado de bebidas azucaradas, existen otros elementos como el envejecimiento de la población, familiares diabéticos y aspectos relativos a la raza.

Datos sobre el aumento de la diabetes entre distintas poblaciones dentro de un mismo país muestran que algunos grupos son más susceptibles. En Estados Unidos, por ejemplo, los nativos americanos, los hispanos y los afroamericanos tienen tasas más altas de diabetes tipo 2 que la población caucásica. ¿A qué se debe esto? Al parecer, una gran parte de la respuesta está en los genes.

Los genes y la diabetes

En el interior del núcleo de casi todas las células de nuestro cuerpo se encuentran 23 pares de cromosomas (46 en total: 23 del padre y 23 de la madre), estructuras donde se encuentran los genes. De esta forma se heredan no sólo rasgos físicos de los padres, sino también enfermedades genéticas o la susceptibilidad para desarrollarlas.

Las personas con un padre diabético tienen alrededor de 40% de posibilidad de desarrollar la enfermedad, mientras que el riesgo aumenta al 70% si ambos padres son diabéticos.

Gracias al impulso de la investigación genética y a los aportes del Proyecto Genoma Humano, hoy se conocen alrededor de 40 genes asociados a la diabetes tipo 2.

En 2014, en la revista Nature se publicó el hallazgo de una asociación entre variaciones del gen SLC16A11 y un mayor riesgo de padecer diabetes tipo 2. Esta variación, frecuente entre la población mexicana, aumenta entre 25% y 50% las probabilidades de desarrollar diabetes.

 

Información genética para la prevención

Conocer genes y sus variaciones implicados en el desarrollo de la diabetes puede tener aplicaciones prácticas de prevención. Al identificar quiénes son los individuos con mayor riesgo por su carga genética, pueden diseñarse estrategias más focalizadas, que son ya una realidad para otras enfermedades, como ocurre con el cáncer de mama y ovario y las pruebas para identificar mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2, los cuales aumentan el riesgo.

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24-07-2018

NUEVA UNIDAD DE CIRUGÍA CARDIOVASCULAR

El Centro de Especialidades Médicas del Sureste pone a disposición su nueva Unidad de Cirugía Cardiovascular del CEM (UCC), diseñada para realizar cirugías de corazón, cumpliendo con los más altos estándares de calidad.
Con enfoque en la seguridad y reducción de riesgos para el paciente, la  Unidad de Cirugía Cardiovascular del CEM atiende de manera coordinada los casos referidos por médicos cardiólogos, internistas y demás especialidades. 
La  Unidad de Cirugía Cardiovascular del CEM cuenta con equipamiento médico quirúrgico de tecnología avanzada y la experiencia de un grupo de expertos cirujanos cardiovasculares, anestesiólogos, médicos especialistas en medicina interna y medicina crítica, perfusionistas y equipo de enfermería especializado en la materia.

El equipamiento consta de:
• La Bomba de circulación Extracórporea, permite al cirujano detener el corazón sin interrumpir la circulación sanguínea, sustituyendo la función de bomba y oxigenación a través de un sistema de rodillos y oxigenador.
• La Bioconsola 560, es un equipo adicional de alta tecnología que impulsa la sangre a través de un innovador sistema de centrifugado preservando la integridad y calidad del tejido sanguíneo.
• El Gasómetro mide en tiempo real los parámetros de la sangre – como presión parcial de oxígeno, hemoglobina, temperatura, saturación de oxigeno entre otros – proporcionando información necesaria para toma de decisiones y ofrecer mayor seguridad al paciente durante la circulación extracorpórea.
• Todos los equipos, así como el instrumental fueron adquiridos específicamente para dotar a esta nueva unidad del CEM con lo más moderno en tecnología y ofrecer amplios beneficios a los pacientes.

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08-08-2018

PRESENTA EL CEM SU NUEVA UNIDAD DE CIRUGÍA CARDIOVASCULAR

Con una inversión de aproximadamente 10 millones de pesos, el Centro de Especialidades Médicas del Sureste (CEM) presentó su nueva Unidad de Cirugía Cardiovascular (UCC), que cuenta con la tecnología más avanzada del sureste para tratar padecimientos del corazón.

Integrada por más de 15 especialistas, entre los que destacan cirujanos cardiovasculares, anestesiólogos, enfermeros y médicos especializados en medicina interna y medicina crítica, la UCC tiene capacidad para atender prácticamente cualquier cardiopatía.

En rueda de prensa, se informó que la Unidad inició operaciones en mayo de este año, y que hasta el momento ya ha tratado a tres pacientes de manera exitosa, mientras que dos más serán intervenidas en los próximos días.

Los primeros beneficiados fueron jóvenes de 18 y 24 años con enfermedades congénitas, reveló el presidente del Consejo de Administración del CEM, José Manuel Pacheco González, quien además dijo que la apertura de la UCC permitirá a los pacientes ahorrar hasta un 50% en procedimientos quirúrgicos que, hasta hace unos meses, únicamente era posible atender en la Ciudad de México, donde normalmente hay que desembolsar más de millón y medio de pesos.

“En cambio, ahora con la Unidad de Cirugía Cardiovascular, los precios rondan entre los 400 y 800 mil pesos, dependiendo del tipo de padecimiento”, afirmó Pacheco González.

“Creo firmemente en que la tecnología debe hacer abaratar las cosas, no encarecerlas”, agregó.

En específico, el equipamiento nuevo en su totalidad consta de una máquina de circulacion extracorpórea que permite al cirujano la intervención quirúrgica de enfermedades del corazón que así lo requieran, sin interrumpir la circulación sanguínea, sustituyendo la funcion del corazón y los pulmones por medio de un oxigenador y el bombeo de la sangre utlilizando la Bioconsola 560, que es otro de nuestros nuevos equipos,  el cual es un novedoso sistema de centrífuga que impulsa la sangre preservando la integridad y calidad de la misma.

Por último, está el gasómetro, que mide en tiempo real los parámetros de la sangre, como presión parcial de oxígeno, hemoglobina, temperatura, entre otros, proporcionando así información valiosa para la toma de decisiones y seguridad del paciente.

Como tal, la UCC empezó a conformarse a principios de 2017, pero ahora, luego de varios meses de investigación, capacitación, compra de equipos y adecuación de espacios, por fin entró en funcionamiento.

Los doctores Roberto Mejides Díaz y Rafael Pacheco Guzmán, especialistas en cirugía cardiovascular y miembros de la nueva Unidad, quienes también estuvieron presentes en el evento, recordaron que el problema cardíaco más común en Yucatán es la cardiopatía isquémica, en la cual las arterias se tapan y reduce el flujo sanguíneo al corazón.

Esta, coincidieron, es provocada principalmente por la mala alimentación, el sedentarismo, malos hábitos como fumar y enfermedades crónicas como la diabetes.

Por último, los especialistas dijeron que la Unidad de Cirugía Cardiovascular podrá albergar entre una y tres operaciones al día, según el tipo de aflicción.

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29-06-2018

FACTORES DE RIESGOS CARDIOVASCULARES

Las enfermedades cardiovasculares pueden manifestarse de muchas formas: presión arterial alta, enfermedad arterial coronaria, enfermedad valvular, accidente cerebrovascular y arritmias (latidos irregulares). Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares causan el fallecimiento de más de 17 millones de personas en el mundo cada año.

La enfermedad arterial coronaria, la forma más frecuente de enfermedad cardiovascular, es la principal causa de muerte en la actualidad. El cáncer, que ocupa el segundo lugar, causa un número de fallecimientos que es apenas un poco más de la mitad de las muertes ocasionadas por enfermedades cardiovasculares.

Gracias a muchos estudios en los que participaron miles de pacientes, los investigadores han identificado ciertas variables que desempeñan papeles importantes en las probabilidades de que una persona presente enfermedades cardiovasculares. Estas variables se conocen como factores de riesgo.

Los factores de riesgo se dividen en dos categorías: principales y secundarios. Los factores de riesgo principales son factores cuya intervención en el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares se ha comprobado. Los factores de riesgo secundario pueden elevar el riesgo de sufrir estas enfermedades.

Cuanto más factores de riesgo tenga una persona, mayores serán sus probabilidades de padecer una enfermedad del corazón. Algunos factores de riesgo pueden cambiarse, tratarse o modificarse y otros no. Pero el control del mayor número posible de factores de riesgo, mediante cambios en el estilo de vida y/o medicamentos, puede reducir el riesgo cardiovascular.

Principales factores de riesgo


Presión arterial alta (hipertensión arterial). La hipertensión arterial aumenta el riesgo de sufrir una enfermedad del corazón, un ataque al corazón o un accidente cerebrovascular. Las personas hipertensivas que además son obesas, fuman o tienen niveles elevados de colesterol en sangre, tienen un riesgo mucho mayor de sufrir una enfermedad del corazón o un accidente cerebrovascular.

La presión arterial puede variar según el grado de actividad física y la edad, pero los valores normales del adulto sano en reposo deben estar en 120/80.

Colesterol elevado. Uno de los principales factores de riesgo cardiovascular es el colesterol elevado. El colesterol, una sustancia grasa (un lípido) transportada en la sangre, se encuentra en todas las células del organismo. El hígado produce todo el colesterol que el organismo necesita para formar las membranas celulares y producir ciertas hormonas. El organismo obtiene colesterol adicional de alimentos de origen animal (carne, huevos y productos lácteos) o que contienen grandes cantidades de grasas saturadas.

Cuando la sangre contiene demasiadas lipoproteínas de baja densidad (LDL o «colesterol malo»), éstas comienza a acumularse sobre las paredes de las arterias formando una placa e iniciando así el proceso de la enfermedad denominada «aterosclerosis». Cuando se acumula placa en las arterias coronarias que riegan el corazón, existe un mayor riesgo de sufrir un ataque al corazón.

Diabetes. Los problemas del corazón son la principal causa de muerte entre diabéticos, especialmente aquellos que sufren de diabetes del adulto o tipo II (también denominada «diabetes no insulinodependiente»). Ciertos grupos raciales y étnicos (negros, hispanos, asiáticos, polinesios, micronesios, melanesios y amerindios) tienen un mayor riesgo de padecer diabetes. La Asociación Americana del Corazón (AHA) calcula que el 65% de los pacientes diabéticos mueren de algún tipo de enfermedad cardiovascular. Si usted sabe que sufre de diabetes, debe ser controlado por un médico, porque el buen control de los niveles de glucosa (azúcar) en sangre puede reducir su riesgo cardiovascular. Si cree que pueda tener diabetes pero no está seguro, consulte al médico quien le realizará los análisis correspondientes.

Obesidad y sobrepeso. El exceso de peso puede elevar el colesterol y causar presión arterial alta y diabetes. Todas estas situaciones son factores de riesgo importantes de las enfermedades del corazón.

Los médicos miden la obesidad mediante el índice de masa corporal (IMC), que se calcula dividiendo los kilogramos de peso por el cuadrado de la talla en metros (IMC = kg/m2). Se considera que una persona sufre de sobrepeso si tiene un IMC superior a 25 y que es obesa si la cifra es superior a 30. Puede determinar su IMC utilizando la calculadora a continuación. Con esa cifra, puede averiguar su composición corporal, consultando la tabla que aparece debajo de la calculadora.

Tabaquismo. La mayoría de la gente sabe que fumar aumenta el riesgo de cáncer de pulmón, pero pocos saben que también aumenta apreciablemente el riesgo de enfermedad cardiovascular y de enfermedad vascular periférica (enfermedad de los vasos sanguíneos que riegan los brazos y las piernas). Muchas de estas muertes se deben a los efectos del humo del tabaco en el corazón y los vasos sanguíneos.

El tabaquismo eleva la frecuencia cardíaca, endurece las grandes arterias y puede causar irregularidades del ritmo cardíaco. Todos estos factores hacen que el corazón trabaje más. Además, el tabaquismo eleva la presión arterial, que es otro factor de riesgo importante. Aunque la nicotina es el principio activo más importante del humo de cigarrillo, otras sustancias y compuestos químicos como el alquitrán y el monóxido de carbono también perjudican el corazón de muchas maneras.

Inactividad física. Las personas inactivas tienen un mayor riesgo de sufrir un ataque al corazón que las personas que hacen ejercicio regular. El ejercicio quema calorías para mantener un peso saludable, ayuda a controlar los niveles de colesterol y la diabetes, y posiblemente disminuya la presión arterial. El ejercicio también fortalece el músculo cardíaco y hace más flexibles las arterias. Las personas que queman activamente entre 500 y 3.500 calorías por semana, ya sea en el trabajo o haciendo ejercicio, tienen una expectativa de vida superior a la de las personas sedentarias. Incluso el ejercicio de intensidad moderada es beneficioso si se hace con regularidad.

Sexo. En general, los hombres tienen un riesgo mayor que las mujeres de sufrir un ataque al corazón. La diferencia es menor cuando las mujeres comienzan la menopausia, porque las investigaciones demuestran que el estrógeno, una de las hormonas femeninas, ayuda a proteger a las mujeres de las enfermedades del corazón. Pero después de los 65 años de edad, el riesgo cardiovascular es aproximadamente igual en hombres y mujeres cuando los otros factores de riesgo son similares. Las enfermedades cardiovasculares afectan a un número mayor de mujeres que de hombres y los ataques cardíacos son, por lo general, más graves en las mujeres que en los hombres.

Herencia. Las enfermedades del corazón suelen ser hereditarias. Por ejemplo, si los padres o hermanos padecieron de un problema cardíaco o circulatorio antes de los 55 años de edad, la persona tiene un mayor riesgo cardiovascular que alguien que no tiene esos antecedentes familiares. Los factores de riesgo tales como la hipertensión, la diabetes y la obesidad también pueden transmitirse de una generación a la siguiente.

Ciertas formas de enfermedades cardiovasculares son más comunes entre ciertos grupos raciales y étnicos. Por ejemplo, los estudios demuestran que la raza negra sufre de hipertensión más grave y tienen un mayor riesgo cardiovascular que las personas caucásicas.

Edad. Las personas mayores tienen un mayor riesgo de sufrir enfermedades del corazón. Aproximadamente 4 de cada 5 muertes debidas a una enfermedad cardíaca se producen en personas mayores de 65 años de edad.

Con la edad, la actividad del corazón tiende a deteriorarse. Puede aumentar el grosor de las paredes del corazón, las arterias pueden endurecerse y perder su flexibilidad y, cuando esto sucede, el corazón no puede bombear la sangre tan eficientemente como antes a los músculos del cuerpo. Debido a estos cambios, el riesgo cardiovascular aumenta con la edad. Gracias a sus hormonas sexuales, las mujeres generalmente están protegidas de las enfermedades del corazón hasta la menopausia, que es cuando su riesgo comienza a aumentar.

Factores contribuyentes


Estrés. Se cree que el estrés es un factor contribuyente al riesgo cardiovascular. Aún se están estudiando los efectos del estrés emocional, los hábitos y la situación socioeconómica en el riesgo de sufrir enfermedades del corazón y ataque cardíaco.

Los investigadores han descubierto varias razones por las cuales el estrés puede afectar al corazón.

Las situaciones estresantes aumentan la frecuencia cardíaca y la presión arterial, aumentando la necesidad de oxígeno del corazón.
En momentos de estrés, el sistema nervioso libera más hormonas (principalmente adrenalina). Estas hormonas aumentan la presión arterial, lo cual puede dañar la capa interior de las arterias. Al cicatrizarse las paredes de las arterias, éstas pueden endurecerse o aumentar en grosor, facilitándose así la acumulación de placa.
El estrés también aumenta la concentración de factores de coagulación en sangre, aumentando así el riesgo de que se forme un coágulo. Los coágulos pueden obstruir totalmente una arteria ya parcialmente obstruida por placa y ocasionar un ataque al corazón.
El estrés también puede contribuir a otros factores de riesgo. Por ejemplo, una persona que sufre de estrés puede comer más de lo que debe para reconfortarse, puede comenzar a fumar, o puede fumar más de lo normal.
Hormonas sexuales. Las hormonas sexuales parecen desempeñar un papel en las enfermedades del corazón. Entre las mujeres menores de 40 años de edad, no es común ver casos de enfermedades del corazón. Pero entre los 40 y 65 años de edad, cuando la mayoría de las mujeres pasan por la menopausia, aumentan apreciablemente las probabilidades de que una mujer sufra un ataque al corazón. Y, a partir de los 65 años de edad, las mujeres representan aproximadamente la mitad de todas las víctimas de ataques cardíacos.

Anticonceptivos orales. Las primeras píldoras anticonceptivas contenían niveles elevados de estrógeno y progestágeno, y tomarlas aumentaba las probabilidades de sufrir una enfermedad cardiovascular o un ataque cerebral, especialmente en mujeres mayores de 35 años que fumaban. Pero los anticonceptivos orales de hoy contienen dosis mucho menores de hormonas y se consideran seguros en mujeres menores de 35 años de edad que no fuman ni sufren de hipertensión.

Sin embargo, los anticonceptivos orales aumentan el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular y coágulos sanguíneos en mujeres que fuman o tienen otros factores de riesgo, especialmente si son mayores de 35 años. Según la Asociación Americana del Corazón, las mujeres que toman anticonceptivos orales deben realizarse chequeos anuales que incluyan un control de la presión arterial, los triglicéridos y el azúcar en sangre.

Alcohol. Los estudios demuestran que el riesgo cardiovascular es menor en las personas que beben cantidades moderadas de alcohol que en las personas que no beben. Según los expertos, el consumo moderado es un promedio de una o dos bebidas por día para los hombres y de una bebida por día para las mujeres. Una bebida se define como 1,5 onzas líquidas (44 ml) de bebidas espirituosas de una graduación alcohólica de 40° (80 proof), 1 onza líquida (30 ml) de bebidas espirituosas de una graduación alcohólica de 50° (100 proof), 4 onzas líquidas (118 ml) de vino o 12 onzas líquidas (355 ml) de cerveza. Pero el excederse de un consumo moderado de alcohol puede ocasionar problemas relacionados con el corazón, tales como hipertensión, accidentes cerebrovasculares, latidos irregulares y cardiomiopatía (enfermedad del músculo cardíaco). Además, una bebida típica tiene entre 100 y 200 calorías. Las calorías del alcohol a menudo aumentan la grasa corporal, lo cual puede a su vez aumentar el riesgo cardiovascular. No se recomienda que las personas que no beben comiencen a hacerlo ni que los que ya beben aumenten su consumo de alcohol.

Nunca es demasiado tarde ni demasiado temprano para comenzar a mejorar la salud cardiovascular. Algunos factores de riesgo pueden ser controlados y otros no, pero si se eliminan los factores de riesgo que pueden cambiarse y se controlan adecuadamente los que no pueden cambiarse, es posible reducir apreciablemente el riesgo de sufrir una enfermedad del corazón.

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22-06-2018

LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

La enfermedad de Alzheimer es el principal tipo de demencia relacionada con la edad. 
La incidencia es de 11 casos por 1.000 habitantes en mayores de 65 años que sufren alzhéimer, pero el porcentaje que sube hasta el 50% en los mayores de 80 años. 
El mal, que se ceba primero con la memoria inmediata, va borrando cada vez más recuerdos, hasta afectar a otras habilidades cognitivas. 
Descrita hace más de un siglo, aún se desconoce qué la provoca. 
Lo que se sabe es que se caracteriza por la formación de placas y ovillos alrededor de las neuronas.

La enfermedad de Alzheimer le llevaba 20 años de ventaja a la investigación médica. Ese es el tiempo que suele transcurrir desde que se empieza a desarrollar la dolencia neurodegenerativa hasta que se manifiestan los primeros síntomas perceptibles, como la pérdida de memoria o la desorientación. 
Cuando los neurólogos detectan el alzhéimer, ya han pasado casi dos décadas desde que empezó realmente el deterioro cerebral y poco o nada hay que hacer: la enfermedad ya se encuentra en un estadio avanzado, irreversible, y lo único para combatirla son los fármacos sintomáticos para mejorar ligeramente el estado del paciente.

En los últimos años, no obstante, la comunidad científica ha pisado el acelerador y empieza a acercar posiciones con la escurridiza dolencia. Los investigadores buscan, a contrarreloj, marcas y señales cerebrales que indiquen el inicio del deterioro cognitivo, antes incluso de que provoque síntomas clínicos. 
La meta: abordar y frenar la enfermedad en el estadio más incipiente.

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24-05-2018

4 PRINCIPALES CONTRIBUYENTES A LA FALTA DE SUEÑO

Usted está cansado y sabe que si pudiera lograr entre 7 y 8 horas de sueño continuo, se despertaría sintiéndose fresco y listo para conquistar cualquier reto que cruce su camino. Sin embargo, a pesar de sus mejores intenciones, no puede lograr quedarse dormido. O si se queda dormido se despierta de repente, sin poder volver a apagar el cerebro para descansar.

Esas son las escenas que ocurren diariamente en los dormitorios. De hecho, las estadísticas recopiladas por los Centros Para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE.UU. (CDC por sus siglas en inglés), demuestran que un 35 por ciento de todos los adultos reportan que están durmiendo menos del promedio recomendado de 7 a 8 horas de sueño ininterrumpido diariamente. Además, casi un 70 por ciento de los estudiantes dicen que duermen menos de las 8 a 10 horas recomendadas para su edad. Este déficit en la duración del sueño saludable se ha demostrado que contribuye a las enfermedades crónicas incluyendo obesidad, hipertensión, diabetes, enfermedad cardiovascular y depresión.

El impacto que tiene la mala higiene del sueño, representado por estos cuatro contribuyentes a la privación de sueño.

1. El desfase horario social

Muchos de nosotros experimentamos un “desfase horario social”, es decir, una discrepancia entre los horarios de dormir durante la semana y durante los fines de semana.

Acostarse a dormir a distintas horas causa trastornos al ritmo circadiano del cuerpo. Cuando uno está acostumbrado a acostarse temprano durante la semana pero luego se queda despierto hasta tarde y duerme hasta tarde durante los fines de semana, la producción de melatonina de su cuerpo, la cual induce el sueño, se ve afectada.

 

2. Un mal ambiente para dormir

Se recomienda mantener un ambiente apropiado para dormir. Esto incluye mantener la temperatura fresca, los alrededores silenciosos y el dormitorio oscuro.

Se debe limitar la exposición a la luz por lo menos una hora antes de acostarse. Eso es porque la exposición a la luz suprime la producción de melatonina. Eso se ve muy en especial con la exposición a la luz azul emitida por los aparatos electrónicos y los bombillos de alta frecuencia que son tan prevalentes en nuestro mundo moderno.

La luz azul que proviene de nuestros celulares, televisores y computadoras puede mantener su cerebro en un estado de alerta, inclusive cuando el volumen en estos dispositivos está apagado, la luz parpadeante de un televisor o las notificaciones de un teléfono celular que emiten luz despiertan el cerebro, previniendo que este entre en las fases de sueño más profundas.

En el caso de los niños y los adolescentes en especial, se aconseja que los padres saquen los aparatos electrónicos del dormitorio – no solamente para prevenir este fenómeno de la luz azul, pero también para limitar la tentación a que los chicos se queden despiertos después de su hora acostumbrada de irse a dormir.

3. Consumir alcohol o cafeína

Se aconseja no tomarse ese “cafecito” por la tarde, ni tampoco esa copita de vino con la cena, si usted está experimentando trastornos del sueño. Eso es debido a que tanto la cafeína como el alcohol afectan la capacidad del cerebro para entrar en las fases más profundas del ciclo del sueño, donde ocurre el máximo descanso.

“La cafeína es un estimulante que bloquea los efectos de la adenosina – una proteína que señala el sueño en nuestras células”, “Y eso puede impactar nuestra capacidad para dormir por hasta 12 horas después de ser consumida, especialmente entre las personas mayores”.

Se advierte que el café no es el único culpable. La cafeína también se encuentra en las sodas, el té, las bebidas de energía y el chocolate, además de en algunos medicamentos.

Similarmente, el alcohol, mientras que inicialmente sirve como sedante, también fragmenta el sueño. Eso puede conducir al desvelo y a la incapacidad de volver a quedarse dormido. Además el alcohol, conocido como un relajante muscular y un supresor respiratorio – causa que la gente con apnea obstructiva del sueño experimente más episodios de respiración arrestada durante el sueño a medida que los músculos en la parte de atrás de la garganta cubren la vía respiratoria.

4. Dormir siestas

Uno podría pensar que dormir siestas puede ayudar a minimizar el impacto que tiene la falta de sueño en nuestra salud. Sin embargo, las siestas contribuyen a los trastornos del sueño. Eso es debido a que a lo largo de nuestra fase despierta de cada día, nuestras células acumulan proteínas y químicos que alimentan nuestra necesidad para dormir. Una siesta, especialmente una más larga de 30 minutos reprograma la necesidad de sueño del cuerpo.

“Las siestas cortas ocasionales están bien para la mayoría de las personas”, Sin embargo la gente que tiene insomnio debe evitar las siestas por completo para poder alimentar la necesidad natural de sueño del cuerpo.

 

¿Disturbios del sueño o trastornos del sueño?

Mientras que estos cuatro contribuyentes a la privación de sueño representan los más comunes y fáciles de corregir sin intervención médica, si sus problemas del sueño no mejoran con cambios al estilo de vida, entonces usted puede tener un verdadero trastorno del sueño. Hable con su médico para que le ayude a identificar qué más puede ser necesario.

“Insomnio, narcolepsia, el síndrome de las piernas inquietas y la apnea del sueño, son algunos de los trastornos del sueño que tratamos”. Algunos de estos pueden requerir primero un diagnóstico a través de un estudio del sueño, el cual se puede hacer en un laboratorio del sueño o, en pacientes selectos, a través de un kit de evaluación en casa, disponible por parte de un médico.

No importa si su problema del sueño es un “disturbio” o un “trastorno”, la comunidad médica en general advierten que la privación de sueño tiene un impacto duradero en su salud en general y debe ser tratada.

Ya no podemos ignorar la importancia del sueño. Lo bueno es que la mayoría de los trastornos del sueño se pueden tratar con bastante eficacia, ofreciendo una mejor salud y una mejor calidad de vida.

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